La expansión del coronavirus ha obligado ya a muchos gobiernos a declarar el estado de alarma, imponiendo serias restricciones al movimiento de personas. Japón no es una excepción, y el primer ministro Shinzō Abe decidió cerrar los colegios y otros centros educativos.

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Fue una decisión que se ganó sus críticas, pero que el gobierno justificaba en la cercanía de los Juegos Olímpicos que están previstos que se celebren en Tokio este año; la cancelación será un golpe económico y moral tremendo para el país.

Al mismo tiempo, estas medidas han cambiado la vida de muchos japoneses, especialmente los más jóvenes. Y es que en Japón el año escolar termina en el mes de marzo, con ceremonias de graduación organizadas a todos los niveles; es un periodo de nostalgia y emociones fuertes, en el que se despiden a los "senpai", los alumnos de cursos superiores que se gradúan. Es habitual ver este periodo representado en series y películas japonesas, por lo especial que es para los estudiantes.

Minecraft contra el coronavirus

Lamentablemente, este 2020 no habrá ceremonias de graduación, debido al cierre de los colegios, que no se abrirán al menos hasta el inicio del siguiente curso en abril. Pero eso no significa que los estudiantes japoneses no hayan encontrado maneras de crear recuerdos, aunque sean virtuales.

Como explican en SoraNews24, Minecraft se ha convertido en la herramienta perfecta para celebrar ceremonias de graduación virtuales. Ha sido una iniciativa proveniente de estudiantes de primaria, y que ha sido compartida en Twitter por unos padres asombrados por el ingenio de sus hijos.

A diferencia de otros videojuegos, Minecraft permite crear nuestros propios mundos y permitir la entrada a otros jugadoress, por lo que es ideal para crear una sala de ceremonias dedicada a los estudiantes graduados.

Ceremonia virtual

La asamblea está sorprendentemente bien diseñada, demostrando el talento de sus creadores. No solo se incluyeron asientos para todos, sino también una alfombra roja y un atril para recibir el diploma virtual. Los alumnos podían controlar a su personaje y seguir el protocolo habitual, como las reverencias de respeto.

Ni los colegios ni los profesores estaban implicados, por lo que fue una idea que nació de los propios alumnos. Este evento improvisado no fue solo una alegría para sus creadores; también para los que lo vieron en redes sociales.

Ayudó a cambiar la conversación en un momento en el que parece que sólo se comparten malas noticias. La alegría de los alumnos, que se pasaron "todo el día jugando", según sus padres, se hizo viral en Japón.