En el mundillo tecnológico se han sucedido todo tipo de certámenes y galas de premios de todo tipo, pero hay pocos como los James Dyson Awards; unos prestigiosos galardones promovidos por la Fundación James Dyson para incentivar la inventiva a través de productos que aspiran a revolucionar el mundo.
Como cada año, los James Dyson Awards abren su convocatoria para la edición de 2026. El concurso mundial arranca hoy el plazo de candidaturas, que serán evaluadas por un jurado nacional.
Desde la James Dyson Foundation explican que buscarán invitar a estudiantes universitarios y recién graduados en diseño e ingeniería de 28 países y regiones para que presenten ideas que aborden problemas reales del mundo.
Los premios abren sus puertas
Dyson detalla en un comunicado cómo estará estructurado ese jurado nacional: contará con expertos en ingeniería y diseño, entre los que figurará un ingeniero de la propia compañía.
Los miembros elegirán un proyecto ganador y dos finalistas. Posteriormente, los tres podrán acceder a la fase internacional de los James Dyson Awards para optar a los premios mundiales.
Olivia Humphreys con Athena, su invento portátil para ayudar a pacientes de cáncer
En el plano nacional, el ganador recibirá 5.770 euros, mientras que el primer premio mundial asciende a 34.600 euros, además de una gran visibilidad para impulsar sus inventos.
Y es que el premio va más allá de lo puramente económico. La idea es complementar la compensación monetaria con reconocimiento internacional, exposición mediática y un impulso para que estos jóvenes puedan comercializar sus ideas.
Sir James Dyson, fundador de la compañía e ingeniero jefe —e impulsor de los James Dyson Awards—, explica las motivaciones que le llevaron a crear estos galardones.
"Ideé el James Dyson Award para animar a los jóvenes 'inventores' que se centran en resolver los problemas que existen en el mundo, en lugar de limitarse a hablar con ellos", detalla el ingeniero.
Los ganadores de 2025
El primero de los galardonados, WaterSense, se alzó con el premio mundial a la sostenibilidad.
Inventado por Filip Budny, doctor en Nanotecnología, esta solución con inteligencia artificial controla la calidad de las aguas continentales. El dispositivo mide de forma autónoma y en tiempo real la calidad del agua de ríos y lagos, permitiendo detectar la contaminación antes de que se extienda.
Filip Budny usando su invento WaterSense
Al tener un flujo más lento que el mar, los ríos y lagos están más expuestos a contaminantes como la escorrentía agrícola, las descargas de aguas residuales o los desechos industriales.
De hecho, en España el 42% de las masas de agua superficiales no alcanzan un buen estado ecológico, según un informe de la Comisión Europea.
WaterSense utiliza sensores de papel reciclable y de bajo coste para medir más de 20 indicadores clave de la calidad del agua, como el pH, el oxígeno disuelto, los nitratos, los cloruros y la conductividad.
Los sensores se sustituyen automáticamente, como un carrete de fotos clásico, y solo requieren mantenimiento cada 12 meses. Las muestras se toman a tres profundidades personalizables y los resultados se transmiten por redes móviles.
Alessandra Galli montando un teclado OnCue
Los datos se publican de forma abierta para mantener informadas a las comunidades locales. Los prototipos de WaterSense se están probando actualmente en 20 ubicaciones de Polonia.
Por otro lado, OnCue se impuso en la categoría médica: un teclado adaptable para personas con Parkinson que está dividido para adaptarse a la posición natural de las manos y envía suaves vibraciones a través del teclado y unas pulseras cada vez que se presiona una tecla.
El mecanismo ayuda a los usuarios a mantener un ritmo constante y a percibir mejor las teclas. Cuando una tecla se mantiene presionada demasiado tiempo, la vibración aumenta gradualmente para indicar al usuario que la suelte.
Con ayuda de la inteligencia artificial, OnCue predice las siguientes letras y las ilumina en el teclado. Estas señales visuales tienen el objetivo de reducir errores y titubeos.
Alessandra Galli montando un teclado OnCue
Además, su creadora, Alessandra Galli, graduada en diseño de productos integrados, trabaja en un software para personalizar los patrones de vibración y adaptarlos a los síntomas de cada paciente.
