La industria tecnológica busca que cualquier dispositivo sea capaz de comprender y asistir a los humanos igual o mejor de lo que lo haría otra persona. La IA se integra en móviles, auriculares o gafas en esta carrera en la que compiten gigantes como Google, Meta, OpenAI y Apple. Prueba de ello es la nueva adquisición del fabricante de iPhones, la segunda compra más importante de su historia.
Apple anunció este jueves la adquisición de Q.AI, empresa con cuatro años de antigüedad, en los que se ha centrado en desarrollar tecnología con la que analizar las expresiones faciales para que las máquinas comprendan el lenguaje no verbal de los usuarios.
Se espera que en el futuro un nuevo dispositivo revolucionario suponga la jubilación del teléfono móvil o, al menos, cambie la forma en la que los humanos dependemos de estas máquinas. De ahí que empresas como Apple no puedan permitirse quedarse atrás, aunque por el momento, el iPhone siga marcando un hito en ventas.
La empresa que dirige Tim Cook, ha estado incorporando novedades en sus productos: desde auriculares que pueden traducir en tiempo real a diferentes idiomas, un pin con la nueva Siri, y hasta su plan para desarrollar varias gafas de realidad virtual. Sin olvidar su reciente acuerdo con Google para ofrecer IA asistencial en sus dispositivos.
En este contexto de máxima presión en la industria, la compra de Q.AI ha tenido un valor cercano a los 2.000 millones de dólares, por lo que es una de las mayores adquisiciones de la historia del fabricante de iPhones, según fuentes familiarizadas con el asunto, tal y como informa Reuters.
Apple Intelligence usando ChatGPT
Las patentes presentadas por la empresa israelí muestran que su tecnología está destinada a auriculares o gafas para que estos y otros dispositivos sean capaces de analizar micromovimientos faciales en el rostro del usuario.
El gigante de los teléfonos aún no ha indicado cómo piensa aprovechar esta compra, pero sí ha valorado el trabajo de la startup en nuevas aplicaciones de aprendizaje automático para ayudar a los dispositivos a comprender el habla susurrada y mejorar el audio en entornos desafiantes.
Con el estudio del rostro, Q.AI puede detectar palabras con el movimiento de los labios sin tener que escucharlas, identificar a personas, evaluar sus emociones, reconocer su frecuencia cardíaca, respiración y otros indicadores que suelen facilitar a los humanos comprender la llamada comunicación no verbal entre ellos.
Aunque los términos concretos de la adquisición no han trascendido, sí dijeron las empresas implicadas que los 100 empleados de Q.ai, incluido el CEO Aviad Maizels y los cofundadores Yonatan Wexler y Avi Barliya, se unirán a Apple.
La relación entre Apple y los responsables de esta compañía israelí se extiende en el tiempo, pues Maizels fundó la empresa de detección tridimensional PrimeSense y la vendió a Apple en 2013. El acuerdo con PrimeSense eventualmente ayudó a Apple a alejarse de los sensores de huellas dactilares en sus iPhones y acercarse a la tecnología de reconocimiento facial.
Johny Srouji, vicepresidente sénior de tecnologías de hardware de Apple, afirmó que Q.AI es "una empresa destacada, pionera en nuevas y creativas formas de utilizar la imagen y el aprendizaje automático" y ha añadido que "estamos encantados de adquirir la empresa, con Aviad al frente, y aún más entusiasmados por lo que está por venir".
La compañía cuenta con el respaldo de las firmas de capital riesgo Matter Venture Partners, Kleiner Perkins, Spark Capital, Exor y GV, anteriormente conocida como Google Ventures. Este último de sus patrocinadores afirmó en un comunicado que el acuerdo representaba la "segunda mayor adquisición de la historia de Apple".
