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A la hora de montar en bicicleta, uno de los elementos más importantes es el control del cambio de marchas, que puede ahorrarte esfuerzos y adecuar la exigencia a cada circunstancia e inclinación del terreno.

Eso obliga a estar siempre pendiente de la marcha en la que estás y puede distraer de lo que tienes delante, lo que en determinadas circunstancias puede resultar hasta peligroso. Por eso, en los últimos años la irrupción de las bicicletas eléctricas ha venido acompañada de los cambios automáticos.

El conocido fabricante estadounidense SRAM quiere dar un paso más allá con una nueva patente que busca replantear el futuro de las e-MTB. Su idea pasa por integrar el motor y el cambio automático en una sola pieza, más compacta y sencilla.

La patente describe cómo encajar en el eje de pedalier un motor eléctrico y una caja de cambios de varias marchas que se gestionan de forma automática, una evolución lógica de lo que la marca ya ofrece con su sistema Eagle Powertrain, presentado en 2023.

El objetivo final, tanto de SRAM como de otras marcas del sector, es ofrecer equipos cada vez más integrados, en los que los componentes se comunican de forma inalámbrica entre sí y están más protegidos frente al terreno y las condiciones meteorológicas.

El primer paso

El Eagle Powertrain actual combina un motor central con la transmisión Eagle y un modo de cambio automático que elige el piñón trasero según la cadencia y la velocidad, gracias a unos sensores en el pedalier. El ciclista solo escoge el modo y el sistema sube o baja marchas por sí solo, incluso en algunos casos sin necesidad de pedalear.

La nueva patente de SRAM cambia el lugar donde ocurre todo ese proceso. En vez de usar un casete y un cambio trasero, propone meter una caja de cambios dentro del propio bloque del motor, en la zona del pedalier, con varias marchas internas. Desde fuera se siguen viendo bielas y plato, pero el cambio automático se hace casi todo en esa unidad sellada, no en la rueda trasera.

Recreación de la patente de SRAM SRAM / Gemini Omicrono

Por dentro, el sistema reúne en una misma carcasa el eje de las bielas, un segundo eje con varias ruedas dentadas y el motor eléctrico. Dependiendo de qué rueda se acople en cada momento, cambia la marcha y varía la relación entre pedaleo, ayuda del motor y velocidad.

El acople se hace mediante pequeños trinquetes, similares a los de un buje de rueda libre, que se mueven para enganchar o soltar cada rueda dentada. Un eje interior con salientes empuja estos trinquetes en el momento justo para seleccionar la marcha, y está diseñado para que el cambio sea suave y el pequeño motor que lo mueve trabaje con poco esfuerzo.

La unidad integra además un muelle que actúa como 'colchón' cuando se intenta cambiar bajo mucha carga y dos sensores que indican qué marcha está puesta en cada momento.

Con esa información, un procesador controla los movimientos del eje interior para evitar golpes bruscos y mantener siempre una marcha engranada, de modo que el ciclista no note vacíos al cambiar.

Sobre este mecanismo interno, SRAM puede aplicar una lógica similar a la del Eagle Powertrain: medir velocidad y cadencia y decidir automáticamente qué marcha conviene en cada situación, pero ahora sin depender de un cambio trasero externo

Menos mantenimiento

Desde el punto de vista del usuario, el resultado de este invento sería una bici más limpia, silenciosa y que exige menos cuidados.

Al concentrar motor y cambio en un bloque sellado, se reducen las piezas expuestas al barro y a los golpes, y se facilita el diseño del cuadro y de la parte trasera, que podría funcionar con una transmisión más simple o incluso con correa, como ya ocurre en algunos modelos urbanos.

También se aligera la carga mental del ciclista, que en trazados de montaña suele ir más pendiente de la trazada y los obstáculos que de las manetas de cambio. Si el sistema acierta con la marcha adecuada y puede cambiar sin pedalear en momentos puntuales, como ya hace el Eagle Powertrain, las subidas técnicas y las transiciones entre senderos serían más fluidas y predecibles.

Eagle Powertrain de SRAM

Esta apuesta de SRAM encaja en una tendencia más amplia de integrar motor y transmisión en una sola unidad. En los últimos años se han visto propuestas como la Motor.Gearbox.Unit de Pinion, que combina un motor central y una caja de cambios sellada en el pedalier para ofrecer varias marchas internas con muy poco mantenimiento.

Otras soluciones, como el sistema de Valeo, integran un motor potente con un cambio automático interno de siete velocidades que puede incluso ofrecer marcha atrás, todo en un mismo bloque en la zona del eje de pedalier. La idea es siempre la misma: el usuario se olvida de los ajustes finos de la transmisión y solo se preocupa de pedalear y elegir el nivel de ayuda del motor.

La patente de SRAM lleva ese concepto a su terreno, el de las e‑MTB de gama alta, con un enfoque muy centrado en el tacto del pedaleo y en la rapidez de los cambios. Si llega a producción, podría marcar el paso hacia una nueva generación de bicis eléctricas en las que el bloque motor‑cambio funciona como una caja negra: compleja por dentro, pero muy sencilla de usar para el ciclista.