Es probable que recuerde la cápsula de suicidio Sarco, el polémico invento de Philip Nitschke que se cobró la vida de una persona de 64 años en 2024. Ahora, su creador la hará doble y la equipará con IA.
El portal Daily Mail ha entrevistado al propio Nitschke, ya apodado como 'Doctor Muerte', y que ha enfrentado una gran polémica al anunciar la creación de una versión para parejas de la Sarco.
No contento con ello, el inventor ha confirmado que esta nueva Sarco doble tendrá un sistema de inteligencia artificial que determinará si la pareja está en sus cabales a la hora de usar la cápsula.
La historia de Sarco
Primero, debemos remontarnos al año 2017. En aquel momento, el médico australiano Philip Nitschke, activista por el derecho a morir y fundador de la organización Exit International, inventa la Sarco.
Esta cápsula o máquina de eutanasia consiste en una cápsula desmontable, impresa totalmente en 3D que se monta sobre un soporte que almacena nitrógeno líquido, que luego es suministrado al usuario.
La idea detrás de la Sarco, que recoge su nombre de 'sarcófago', es la de promover un suicidio digno y calmado por asfixia con gas inerte. Se evita la agonía de la sensación de asfixia y otros efectos adversos relacionados.
Al menos respecto a lo que asegura Nitschke, primero se pasa por un test online al sujeto para comprobar que está en pleno uso de sus facultades mentales. Necesita la aprobación de la misma para ser usada.
La "cápsula del suicidio" 'Sarco' durante su presentación en Zúrich.
Cuando el sujeto se introduce en la cápsula, el oxígeno se disminuye manteniendo unos niveles de dióxido de carbono bajos. Nada menos que 4 litros de nitrógeno líquido se encargan de este proceso.
En un minuto, queda menos de un 5% de oxígeno en la cápsula. En palabras del inventor, el sujeto recibe una muerte indolora, tras un "ligero mareo" y la pérdida del conocimiento posterior.
A la hora de subirse a la cápsula, el usuario puede elegir si tener una vista oscura o transparente, en caso de que requiera el transporte de la Sarco a un lugar concreto.
En 2021, Nitschke explicó que Sarco había sido sometida a revisiones legales y que su uso se permitiría en Suiza. Esto se demostró falso; no había pruebas de que el gobierno suizo permitiera el uso de este dispositivo.
Sarco, la cápsula de suicidio.
La controversia generada por el invento de Nitschke, que le valió su apodo de 'Doctor Muerte', le metió en líos judiciales y en una vorágine de rumores y declaraciones que nunca llegaron a concretarse.
Varios cantones suizos se negaron a usar la máquina, y varias entidades gubernamentales de Suiza amenazaron con emprender acciones legales en caso de que se llegara a utilizar de forma clara.
Todo cristalizó de nuevo cuando en julio de 2024 la Sarco fue exhibida en Zúrich, en eventos organizados por grupos pro-eutanasia. Pocos meses después, se registró la primera muerte relacionada con la cápsula.
En septiembre de ese mismo año, la policía de Suiza arrestó a varias personas después de que se reportara el primer uso real de Sarco. Una mujer norteamericana de 64 años murió al utilizarla.
Sarco.
La Sarco se utilizó en una cabaña forestal en el cantón de Schaffhausen, lugar donde el fiscal general amenazó públicamente a Exit International de tomar medidas legales en caso de que se usara el dispositivo.
El evento, que fue registrado en vídeo, no contó con la presencia de Nitschke. La policía se personó en el lugar y detuvo a varias de las personas que se encontraban allí, entre ellas el ya fallecido Florian Willet.
Florian era copresidente de la organización Last Resort, que abogaba por un suicidio asistido digno para con el usuario final. Willet fue arrestado junto a los abogados y el fotógrafo asistentes en la muerte de la mujer.
El motivo de la muerte de la mujer norteamericana, no identificada, era que padecía de una "función inmune comprometida" que la sometía a una "afección crónica", dijo Nitschke.
Philip Nitschke.
El rechazo a este hecho fue unánime. La consejera federal declaró que Sarco nunca debía comercializarse por varios motivos, incluyendo el incumplimiento de varias normativas nacionales.
Actualmente, Nitschke no posee su Sarco. Fue requisada después de la detención de Willet, que pasó 70 días en prisión preventiva. Desde entonces, el inventor está en un limbo legal a la espera de una decisión judicial.
La Sarco ahora 'mejora'
Nitschke ha roto su silencio y ha concedido una entrevista a Daily Mail, un portal británico que ha repasado el cronograma de eventos desde la muerte de aquella mujer en septiembre del 2024.
Double Dutch.
En la entrevista, el inventor no solo vuelve a incidir en su interés por desarrollar nuevos dispositivos Sarco, sino que denuncia informaciones falsas que deslizaron la idea de que la mujer fue asesinada por estrangulamiento.
Entra en juego la Double Dutch Sarco, una nueva cápsula que tendría inteligencia artificial incorporada y pensada para parejas, con espacio suficiente para dos personas.
La Double Dutch, también impresa en 3D, tiene varias salvaguardas para evitar posibles casos de muerte indebida. Solo funciona si las dos personas pulsan el botón de accionamiento y al mismo tiempo.
Double Dutch.
En Suiza y en prácticamente todos los países donde el suicidio asistido es legal, el acto en sí solo se permite si la persona dispone de la capacidad mental para tomar la decisión de querer acabar con su vida.
Nitschke relata que la Double Dutch utilizará una inteligencia artificial "ya terminada" para evaluar las capacidades mentales de la pareja, mediante un avatar digital que hará una pequeña prueba.
"Tendrás que hacer tu pequeña prueba online con un avatar, y si pasas esa prueba, entonces el avatar te dirá que tienes capacidad mental". Tras esta prueba, la Sarco se encenderá durante un período de 24 horas pero sin capacidad de usarse.
El mayor problema de la Double Dutch, más allá de dejar la vida de dos personas en manos de un algoritmo, es que no será hasta que finalice la investigación de la Sarco que pasará por los trámites legales obligatorios.
Philip Nitschke en 2016.
El australiano saltó a la fama en 1996, cuando se convirtió en el primer médico del mundo en administrar una inyección letal, legal y voluntaria, a Bob Dent, paciente de cáncer de próstata terminal.
