Las mascarillas ya son obligatorias en la calle, pero mucha gente no parece haberse dado cuenta de que estamos en mitad de una pandemia; es la explicación más amable que tenemos para quienes están poniendo en peligro no solo sus vidas, sino las de todo los que les rodean.

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El negacionismo del coronavirus se está extendiendo a una velocidad inusitada por todo el mundo; es un movimiento nacido en EEUU y apoyado por muchos políticos allí, y que ha dado el 'salto al charco'.

Este mismo fin de semana hemos visto el alcance de la ignorancia sobre la COVID-19, con una multitudinaria protesta en Madrid a la que acudieron entre 2.500 y 3.000 personas según la Policía; una situación que ha motivado ya que la Delegación del Gobierno inicie una investigación.

La irracional polémica de las mascarillas

Entre las consignas que se cantaron en la manifestación están las que llevan meses siendo compartidas por negacionistas, alborotadores o simples 'trols'. Por ejemplo, los manifestantes consideran que las mascarillas son "una tortura", y que "atentan contra los derechos humanos".

Varias mujeres con mascarillas y abanico caminan por una calle de Córdoba. EFE

Por supuesto, es bien sabido que las mascarillas no son nada de eso. Las mascarillas no producen problemas en la respiración, ya que el dióxido de carbono sí es capaz de salir a través del material, al mismo tiempo que permite atrapar al coronavirus. Es una simple cuestión de tamaño: las moléculas del aire son mucho más pequeñas que el virus.

La experiencia de los médicos de todo el mundo, que antes de la pandemia ya se tiraban todo el día con una mascarilla puesta, es la demostración de que no, las mascarillas no son grilletes que nos atan ni nos afectan.

La pistola de mascarillas

Pero puede que estas explicaciones no sean suficientes. El youtuber Allen Pan ha encontrado otra solución que puede tener sus admiradores, al menos en EEUU, el país de las armas de fuego.

América tiene un problema con la pandemia, así que lo he solucionado con una pistola.

Ellen Pan, youtuber.

Se trata de una pistola de mascarillas, basada en un cartucho de CO2 para lanzar las mascarillas a altas velocidades. Es un proyecto DIY curioso como poco, y ciertamente peligroso, pero a cambio puede salvar más de una vida, al menos si el objetivo acepta la mascarilla.

Lo verdaderamente interesante no está en el lanzamiento de la mascarilla, sino en el uso de pesos atados a las cuerdas para hacer que la mascarilla se quede en su sitio una vez lanzada.

Vale, si usas esta mascarilla de verdad lo más probable es que alguien llame a la policía, así que no recomendamos usarla con nadie, pero como manifiesto, es interesante.