Como su nombre indica, los ordenadores portátiles nacieron con la idea de poder ofrecer las mismas ventajas que un ordenador convencional, pero sin la limitación de estar necesariamente sentado frente a un escritorio. Éstos supusieron un gran avance en la industria, ya que permiten a los usuarios seguir con sus tareas en cualquier sitio del mundo y no solo en la habitación de su casa.

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Sin embargo, parece que muchos fabricantes se han olvidado de ese propósito inicial, pues hay multitud de portátiles que apenas aguantan un par de horas sin estar enchufados, lo que limita enormemente sus capacidades.

Y ahí es donde hace su aparición el Proyecto Athena, una iniciativa de Intel que sirve para identificar los portátiles del mercado que cumplen con una duración determinada de la batería, un diseño ligero o un rendimiento de calidad, además de otras exigencias.

Los requisitos del Proyecto Athena

En una reunión online con el equipo de España de Intel hemos podido conocer más a fondo el Proyecto Athena, una especie de certificación para portátiles con la que se garantiza una experiencia de portátil premium tras superar unas rigurosas pruebas

Las claves del Proyecto Athena. Intel Omicrono

En primer lugar, todos los portátiles del Proyecto Athena deben contar con una reactivación instantánea (menos de un segundo concretamente). Es decir, si el dispositivo apaga su pantalla por inactividad, al volver a usarlo éste debe activarse rápidamente.

Otra de las condiciones está relacionada con su capacidad de respuesta, que debería ser excelente tanto enchufado a uno o varios monitores como en su modo completamente portátil.

Sello del Proyecto Athena. Intel Omicrono

El último pilar es contar con una batería de gran duración. Los portátiles en cuestión tienen que poder superar las 9 horas de autonomía en un uso real y más de 16 horas en modo de reproducción de vídeo local. Eso sin olvidarnos de la carga rápida, que debería ofrecer cuatro horas de batería con menos de 30 minutos de carga.

Más de 40 dispositivos

Intel nos ha asegurado que en el mercado ya hay más de 40 dispositivos que cumplen con los estándares del Proyecto Athena. Entre ellos se encuentran modelos como el Acer TravelMate, Lenovo Yoga S940, Lenovo Yoga C940 o el HP Elite Dragonfly, que ya pudimos probar y del que podéis leer nuestra experiencia pinchando aquí

Además de los requisitos que hemos enumerado en el apartado anterior, los portátiles con el sello de Athena deben contar con al menos un procesador Intel de décima generación (ya sea i5 o i7), 8 GB de RAM y SSD de 256 GB.

También deben ofrecer sistemas de autenticación alternativos (como el reconocimiento facial o la huella dactilar), conectividad WiFi 6, disponer de puertos Thunderbolt 3, teclado retroiluminado y pantallas que como mínimo tengan 12 pulgadas y una resolución de 1.080 píxeles.

No cabe ninguna duda de que si un portátil cuenta con todas esas características, cubrirá con soltura las necesidades de la mayoría de usuarios que quieran un dispositivo premium. Eso sí, también hay que tener claro que un portátil Athena será bastante más caro que la media, teniendo que invertir casi con total seguridad más de 1.000 euros.

El futuro de Athena

Desde Intel nos han asegurado que con el tiempo irán actualizando las exigencias para obtener el sello Athena. De este modo, nos han adelantado que posiblemente durante 2021 los equipos deban ser compatibles con la tecnología 5G o tener puertos Thunderbolt 4, además de contar con la que sería la undécima generación de los procesadores de Intel.

El Proyecto Athena es una interesante iniciativa de Intel para que los fabricantes no se duerman en los laureles y ofrezcan dispositivos con las últimas innovaciones. Si quieres comprarte un portátil premium no te vendrá mal saber si cuenta con el sello de Athena.