Mientras que el debate de la IA se centra en sobre las limitaciones, o no, de la misma. Esta tecnología se enfrenta a un problema físico mucho mayor y también inmediato: la capacidad de gestionar los datos. Los recursos en la Tierra parecen limitados y hay una idea que ronda cada vez con más fuerza entre las tecnológicas: enviar estos centros al espacio.
Trasladar a la órbita aquello que en tierra firme supone un gasto de recursos insostenible para el planeta, los centros de datos que soportan el entrenamiento y ejecución de la inteligencia artificial. Esta idea que lleva años sobrevolando las mentes de los líderes de la industria empieza a materializarse.
SpaceX, la compañía espacial de Elon Musk, ahora vinculada estrechamente con sus negocios de inteligencia artificial, empieza a mostrar un esbozo de lo que sería su primer centro de datos en el espacio. No son los únicos en abrazar la idea, Google también tiene un proyecto similar, pero podrían ser de los primeros en aplicarla.
Según Goldman Sachs, la demanda energética de los centros de datos aumentará un 165% para 2030. Este es el principal motivo por el que estas infraestructuras han provocado un fuerte movimiento en contra en países como Estados Unidos. Claro, que la construcción de megaconstelaciones en el espacio tampoco está libre de crítica.
Satélite AI1
Las empresas tecnológicas necesitan procesar todos los datos de los que depende su tecnología, pero los vecinos de estos centros necesitan que la energía no se encarezca. Un informe de la ONU señala que este crecimiento imparable “entraña graves riesgos para los ecosistemas acuáticos y presenta expectativas insostenibles para el futuro”.
En tierra firme se valoran alternativas como el uso de la energía nuclear o los reactores modulares, pero otra opción está cogiendo fuerza. Los centros de datos espaciales no sólo eliminarían las restricciones físicas que tienen en la Tierra, sino que podrían funcionar como un respaldo de emergencia en caso de ciberataques o desastres naturales en las instalaciones terrestres.
Una nueva constelación de SpaceX
A principios del verano el magnate del espacio describió el lanzamiento de satélites con IA, equipados con “muchas células solares”, radiadores y enlaces ópticos ( láser) de alta velocidad para soportar la comunicación de datos entre la Tierra y la órbita.
Según Musk, no parte de cero con este proyecto, pues la próxima generación de satélites Starlink que está desarrollando SpaceX ya cuenta con gran parte de la tecnología necesaria para avanzar hacia centros de IA.
Watch @ElonMusk provide a technical update on SpaceX’s capability to manufacture, launch, and operate AI satellites at scale → https://t.co/PSCyWrNsOg pic.twitter.com/vhtr46uax7
— SpaceX (@SpaceX) June 8, 2026
Entonces, el multimillonario indicó que cada satélite de IA generaría 150 kW de potencia máxima y 120 kW de forma constante, y se lanzaría a bordo de los vehículos de carga pesada Super Heavy y Starship de SpaceX. Esta lanzadera se está desarrollando para dar soporte a las futuras misiones a la luna del programa Artemis.
Dentro de la web de la empresa se incluyen más detalles sobre este posible nuevo satélite IA1 de unos 30 metros de altura y 75 metros de envergadura con los paneles solares.
Satélite AI1
Más recientemente, SpaceX y Nvidia han anunciado su colaboración para SpaceX poner en órbita un sistema Vera Rubin NVL72. La empresa de Elon Musk asegura en el comunicado haber diseñado el sistema en colaboración con Nvidia, mientras el fabricante de chips indica que los centros de datos satelitales de SpaceX se basarán en el sistema optimizado NVIDIA Vera Rubin NVL72 a escala de rack".
Ninguna de las dos empresas aclara el significado de que este sistema sea “optimizado para el espacio”. Se podría pensar que la tecnología usada en centros de datos terrestres requiere de cierta adaptación al espacio como protección con la radiación y las bajas temperaturas.
El NVL72 completo consta de 72 GPU Rubin, 36 CPU Vera, SuperNIC ConnectX-9 y DPU BlueField-4, todo ello alojado en 18 bandejas de computación, además de otras nueve bandejas de conmutación NVLink. Nvidia afirma que cada unidad, más el rack, pesa «aproximadamente 1800 kg, o lo que es lo mismo que el peso de una camioneta».
El cohete principal de la compañía es el Falcon 9, capaz de lanzar 22.800 kg a la órbita terrestre baja. La cofia que contiene las cargas útiles en el Falcon 9 mide 13,1 metros de alto con un diámetro de 5,2 metros. Los bastidores MGX que Nvidia utiliza para alojar cada NVL72 tienen unas dimensiones aproximadas de 600 mm x 2.293 mm x 1.068 mm de profundidad.
Lanzamiento del Falcon 9
Esto implica que el Falcon 9 puede albergar varios dentro de su cofia. SpaceX ha demostrado que puede lanzar más de 100 misiones Falcon 9 al año. Y para cubrir con ese alto ritmo de lanzamiento también prevén inaugurar una planta de producción centrada en satélites con IA.
La saturación de la órbita
"Hay mucho espacio ahí arriba, así que incluso cuando hablamos de miles, o incluso, ya sabes, hasta un millón de satélites , sí, hay espacio de sobra para moverse. El espacio es realmente inmenso, así que no es que vaya a estar abarrotado", dijo Musk en el vídeo.
Rastro de los satélites de Starlink en el cielo
No todo el mundo es tan optimista como Musk. Según una investigación firmada por la NASA a finales del año pasado, el 96% de las imágenes obtenidas de algunos de estos observatorios espaciales en la órbita baja terrestre (LEO) podrían verse contaminadas en la próxima década debido a la contaminación lumínica producida por los satélites.
Se estima que habrá 560.000 satélites en órbita para 2037, lo que implicaría que un 39,6% de las imágenes del Hubble quedarían afectadas. Este sería el telescopio menos perjudicado.
