Publicada

El espacio ha dejado de ser ámbito exclusivo de la ciencia y exploración del universo. Desde la órbita terrestre se gestionan comunicaciones, además de vigilar lo que lo que ocurre en el planeta. Esto ha trasladado las tensiones internacionales y sistemas de espionaje fuera de la atmósfera.

Los satélites ya no se limitan a 'flotar' solos en el espacio, ahora también se usan para espiar a otros satélites. En este marco, la frontera entre vigilancia, inteligencia y defensa orbital se vuelve así cada vez más difícil de distinguir.

Muestra de ello es la empresa espacial Astranis, la última en sumarse a esta carrera. Con sede en San Francisco y conocida hasta ahora por sus pequeños satélites de comunicaciones, el pasado 13 de agosto anunció Perceptor, una nueva familia de naves espaciales diseñada para observar e inspeccionar la actividad de otros satélites en la órbita geoestacionaria.

Este anuncio, encaja con el creciente interés militar por controlar lo que ocurre en el espacio y proteger de posibles ataques los sistemas de comunicación y observación de los que depende cada nación. España no es una excepción, el proyecto NEMO plantea el desarrollo de un "satélite policía del espacio", cuya misión será asegurar la integridad de los sistemas que orbitan la Tierra y protegerlos de cualquier ataque.

Aparte, las capacidades de estos nuevos satélites también podrían responder a una creciente preocupación por la basura espacial. Las diferentes agencias espaciales persiguen alargar la vida útil de sus equipos allí arriba y repararlos o darles un nuevo uso antes de darlos por perdidos.

Cazando satélites espía

Los satélites en órbita geoestacionaria (GEO) operan a 35.786 kilómetros sobre la Tierra. Allí, su velocidad orbital coincide con la rotación del planeta, por lo que parecen inmóviles sobre el mismo punto de la superficie. Esta característica convierte a la órbita GEO en una posición privilegiada para las comunicaciones, la meteorología, pero también para ciertos sistemas militares y de inteligencia.

Esta era la región más poblada por satélites hasta que se inició la era de las megaconstelaciones en órbita baja (LEO) como Starlink o los proyectos chinos. A su vez, en ella se han dado otro tipo de actividades secretas, satélites de los que apenas se tiene información pública, lo que da a entender que los países los usan para inteligencia.

En los últimos años se han acusado entre naciones de actividades de espionaje entre estos satélites, realizando maniobras de aproximación en la órbita con el objetivo de inspeccionar los instrumentos de un satélite del que poco se sabe, así como interceptar las comunicaciones de otro. En 2022, el satélite chino TJS-3habría llegado a situarse solo a 6,2 kilómetros del satélite estadounidense USA 33, según denunció EEUU y los datos de Satellite Dashboard, una herramienta web que recopila y analiza datos de conocimiento de la situación espacial.

Estas operaciones se conocen como Rendezvous and Proximity Operations (RPO), maniobras de encuentro y proximidad. Este es precisamente el ámbito en que quiere hacer negocio Astranis con Perceptor. “Existen puntos ciegos que se usarán en nuestra contra si no se eliminan”, afirmó John Gedmark, cofundador y director ejecutivo de Astranis.

Investigando anomalías

Tal y como describe la empresa, las naves podrán realizar sobrevuelos desde diferentes ángulos para obtener una imagen más completa de otros vehículos. Astranis sostiene que estas observaciones permitirán evaluar las capacidades de una nave, investigar anomalías en satélites propios.

Hay que tener en cuenta, la intención de reducir la basura espacial que crece cada año en el espacio. Las diferentes empresas y agencias espaciales valoran ahora formas de reparar o reutilizar las naves, en vez de afrontar el coste de desecharlas y lanzar unas nuevas. En este sentido destaca la misión de rescate que la NASA ha desplegado recientemente.

Saber si un asteroide ha roto algún instrumento o si hay otro motivo para el fallo del satélite es crucial antes de dedicar tiempo a tratar de repararlo. Por lo general, rovers y demás naves cuentan con cámaras que permiten ver el exterior de la maquinaria, pero los Perceptor darían una perspectiva más completa de la situación.

Satélites maniobrables

La propuesta de Astranis se apoya en su propia experiencia fabricando la gama MicroGEO, satélites de comunicaciones de menor tamaño que los tradicionales vehículos geoestacionarios. La compañía asegura que son aproximadamente 20 veces más pequeños que los satélites GEO tradicionales. La primera generación tenía una masa del orden de 350–400 kg,frente a satélites GEO convencionales que pueden superar varias toneladas.

Satélite Perceptor Astranis Omicrono

Además desarrolló UtilitySat, una plataforma multiusos por la que los satélites MicroGEO lanzados no se asocian a una única configuración de comunicaciones y, gracias a la propulsión propia, pueden cambiar de posición orbital.

Los nuevos Perceptor contarán con una variedad de sensores que les permitirán medir la posición de otros satélites y su entorno. Los sobrevuelos multiángulo son una de sus principales ventajas, permiten evaluar las capacidades de las demás naves con mayor movilidad y visibilidad.

De esta forma, cada Perceptor será maniobrable, utilizando propulsión eléctrica para recorrer todo el arco GEO y "reposicionarse docenas de veces a lo largo de la vida útil de su misión", indica el comunicado de Astranis. No indican aún cuándo se desplegarán las primeras misiones.

En el mes de abril, la Fuerza Espacial de EEUU seleccionó a 14 empresas, incluida Astranis, para competir por órdenes de trabajo en el marco de su contrato Andromeda, que presta apoyo a RG-XX, una constelación planificada de satélites de vigilancia de próxima generación en órbita geoestacionaria.