SpaceX ha empezado a mover ficha para dar el salto a la segunda generación de su red de conectividad directa a móviles. La compañía de Elon Musk ya no habla de "Direct to Cell", sino de Starlink Mobile, el nuevo nombre que presentó durante el Mobile World Congress de Barcelona.
El anuncio lo hicieron Gwen Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, y Mike Nichols, vicepresidente de Starlink. Ambos explicaron que la primera generación del servicio, activa desde 2024, ha servido para sentar las bases de algo mucho más ambicioso.
Esa base ahora da paso a los satélites V2, pensados para ofrecer una experiencia comparable a la de una red terrestre de quinta generación. Según Nichols, cuando un usuario esté al aire libre y conectado a Starlink Mobile, la sensación debería ser la de estar enganchado a una red 5G convencional de alto rendimiento.
El salto técnico es considerable. Los nuevos satélites incorporan chips diseñados a medida por SpaceX y antenas de tipo phased array cinco veces más grandes que las de la primera generación, con hasta cuatro veces más ancho de banda por haz.
Con ese hardware, cada satélite podrá gestionar miles de haces espaciales de forma simultánea. La compañía calcula que esto se traducirá en un rendimiento veinte veces superior al de los satélites actuales y en velocidades de descarga de hasta 150 Mbps por usuario.
La primera generación se ha limitado hasta ahora a mensajes de texto y datos ligeros, y solo funciona con una vista despejada del cielo. Starlink Mobile V2 aspira a ir más allá, aunque la promesa de ofrecer cobertura incluso en interiores todavía tendrá que demostrarse sobre el terreno.
Para que todo esto llegue a los teléfonos hace falta también un cambio en el otro extremo de la conexión. Qualcomm ya está fabricando el módem X105 5G, el primer chip compatible con el estándar NR-NTN de la versión 19 del 3GPP, y empezará a distribuirlo en la segunda mitad de este 2026.
Esquema de funcionamiento
Ese calendario encaja con los planes de SpaceX, que no prevé desplegar los satélites V2 hasta 2027. El lanzamiento se hará a bordo de Starship, el cohete gigante de la compañía, y se espera que el servicio comercial arranque a mediados de ese mismo año.
Musk ha sido claro respecto a las expectativas: Starlink Mobile no va a sacar del mercado a los grandes operadores móviles a corto plazo. Empresas como AT&T, T-Mobile o Verizon cuentan con enormes reservas de espectro que SpaceX no puede igualar por sí sola.
El plan pasa más bien por complementar a esas redes que por sustituirlas. De hecho, SpaceX ya trabaja con operadores como T-Mobile en Estados Unidos o Deutsche Telekom en Europa para integrar su servicio como una extensión de la cobertura terrestre.
Para reforzar esa estrategia, la compañía ha empezado a probar el espectro que compró a EchoStar, la matriz de Dish. Según una solicitud presentada ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, SpaceX ya está realizando pruebas con las bandas AWS-3, AWS-H y 2 GHz MSS.
La operación se cerró en mayo de este año y la compañía no ha perdido el tiempo en pasar a la siguiente fase. Ese espectro adicional resulta clave para que los satélites V2 puedan ofrecer conectividad de banda ancha e Internet de las cosas, y no solo mensajería básica.
A día de hoy, la red de SpaceX cuenta con más de 2.600 satélites de segunda generación en órbita, aunque solo unos cientos están equipados para la conexión directa a móviles. El resto de la flota, formada por miles de unidades, seguirá dedicada a ofrecer banda ancha fija a través de las antenas tradicionales de Starlink.
El servicio ya está disponible en más de 32 países y llega, a través de acuerdos con operadores locales, a más de 1.700 millones de personas. La meta declarada por SpaceX es cubrir zonas donde construir torres de telefonía resulta demasiado caro o directamente inviable.
Con la llegada de Starlink Mobile V2, esa promesa se amplía. Ya no se trataría solo de enviar un mensaje de texto desde una zona sin cobertura, sino de hacer videollamadas o navegar con normalidad desde prácticamente cualquier punto del planeta.
Queda por ver cuánto tardarán los fabricantes de teléfonos en incorporar de forma masiva chips compatibles como el X105 de Qualcomm. Hasta entonces, la mayoría de los usuarios seguirá dependiendo de las antenas terrestres de siempre para sus llamadas y sus datos.
