Tras haber abortado el despegue de Starship, en SpaceX han confirmado la nueva fecha de lanzamiento para su nave, que en principio dejará la Tierra esta misma semana, el 23 de julio.
La compañía norteamericana ha preparado una nueva prueba crucial para la colosal nave en su decimotercera prueba de vuelo integrada desde el complejo de Starbase.
Este ensayo técnico representa el segundo lanzamiento del modelo actualizado conocido como versión 3 del sistema de transporte interplanetario. El objetivo prioritario de las operaciones actuales radica en verificar el rendimiento aerodinámico y la durabilidad de los componentes estructurales rediseñados.
La imponente arquitectura de la nave se divide en la etapa superior y el propulsor de gran potencia denominado Super Heavy. Durante esta prueba coordinada, la empresa pretende repetir la separación limpia de etapas y ejecutar el frenado controlado del acelerador sobre la superficie marina.
El propulsor intentará maniobrar tras el desapego para orientar sus motores Raptor y efectuar un descenso preciso en las aguas del Golfo de México. Las modificaciones implementadas en el hardware y el software del vehículo buscan prevenir fallos de encendido que afectaron a las misiones precedentes.
Por su parte, la segunda etapa continuará una trayectoria suborbital que recorrerá casi la totalidad del globo terrestre. El plan de la misión prevé un amerizaje supervisado en el Océano Índico, cerca de las costas de Australia Occidental, tras completar sus ensayos programados.
Una de las grandes novedades de esta decimotercera misión es la carga útil operativa incorporada en la bodega de la nave. El vehículo transporta por primera vez veinte satélites de telecomunicaciones Starlink de tercera generación diseñados para el despliegue de redes globales.
Este ensayo de liberación de carga no situará a los dispositivos en una órbita permanente alrededor de nuestro planeta. Los aparatos se mantendrán en la misma trayectoria suborbital que el cohete y se desintegrarán de manera segura en la atmósfera minutos después.
Varios de estos satélites cuentan con cámaras de alta resolución calibradas para registrar la reentrada atmosférica del sistema. Esas lentes capturarán imágenes detalladas del estado de las losetas térmicas que protegen la superficie exterior contra las temperaturas extremas.
Starship V3 durante su primer lanzamiento.
Los ingenieros de la compañía han pintado deliberadamente varias losetas de color blanco para simular la pérdida de elementos aislantes. Esta estrategia visual permitirá comprobar en tiempo real cómo soporta la estructura el flujo calórico cuando se producen desperfectos menores en el blindaje.
Otro desafío fundamental de este vuelo consiste en lograr el reencendido con éxito de un motor Raptor en el espacio exterior. Esta maniobra es imprescindible para ejecutar futuras correcciones de curso en misiones hacia la Luna y la superficie del planeta Marte.
La instalación de sensores mecánicos adicionales en el escudo térmico aportará datos valiosos sobre las tensiones estructurales durante el ascenso. Toda la información recopilada en la prueba servirá para ajustar los modelos numéricos antes de iniciar los viajes comerciales de transporte masivo.
La tecnología empleada por la empresa busca reducir de forma sustancial los costes de lanzamiento mediante la reutilización íntegra de sus componentes. A través de esta estrategia progresiva, la agencia espacial pretende consolidar un sistema capaz de sustituir a los cohetes tradicionales no recuperables.
Los preparativos han requerido pruebas estáticas intensivas para verificar la respuesta hidráulica y eléctrica de los propulsores. Tras detectar pequeñas irregularidades durante la ignición de la primera tentativa, el equipo técnico procedió al reemplazo preventivo de los motores afectados.
La prioridad absoluta de los responsables del programa reside en garantizar la máxima seguridad estructural antes de autorizar el despegue definitivo. Cada aborto automático controlado se realiza mediante un nivel de automatización y una prudencia necesarias para supervisar el comportamiento del gigantesco cohete.
