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Hay productos que se entienden en cinco minutos y otros que necesitan días, incluso semanas para ver todo lo bueno que pueden llegar a ser. Es el caso de la nueva Google Fitbit Air.

La pulsera inteligente de la compañía del buscador llega con la ambición de reemplazar a tu reloj inteligente con una misión clara: eliminar las distracciones, ser más cómoda y ponible y al tiempo dar más datos y control sobre tu salud. Un ataque directo a Whoop, referencia de las pulseras sin pantalla en el mercado.

Lo más interesante de la Fitbit Air es que no llega para ser una simple pulsera cuantificadora, sino que es el principal engranaje para abrazar una inteligencia artificial pensada en cuidar de tu salud a todos los niveles. Lo hace con la también nueva aplicación denominada Google Health y donde se mezcla el registro de la actividad física, la calidad del sueño, las constantes, la nutrición, los registros médicos... todo con un Coach personal capaz de hilar muy fino para hacer que rindas mucho mejor en tu día a día.

Aquí el hardware es clave, pero no es lo más importante. La jugada de Google es haber articulado una plataforma de bienestar que va más allá de lo que estamos acostumbrados en medición de salud.

En EL ESPAÑOL - Omicrono la hemos estado usando con entrenamientos de CrossFit durante más de un mes, y te contamos lo bueno y lo malo de esta Fitbit Air que llega al mercado por 99,99€.

Diseñada para desconectar

Fitbit Air llega con un diseño para aquellos que no quieren dormir o entrenar con un smartwatch en la muñeca, o prefieren usar un reloj tradicional en el día a día, pero al mismo tiempo tener un elemento que les cuantifique cómo es su rendimiento diario. No tener pantalla es su mejor virtud.

La nueva pulsera de Google es cómoda, ligera y muy conveniente para entrenar o dormir. Te la pones y te olvidas que está en tu muñeca.

Google Fitbit Air Chema Flores

Te olvidas tanto que si vienes de un smartwatch te costará dar el salto, no sólo por la ausencia de pantalla, sino también porque no tienes notificaciones ni distracciones en el día a día. Si son cosas que necesitas, acabarás mirando más el teléfono y probablemente esta pulsera no se ajuste a ti.

La pulsera al completo (sensor y correa) pesa sólo 12 gramos, por ponerlo en contexto, la Whoop 5.0 —su principal rival—, pesa 26,5 gramos. Es una sensación de ligereza que de verdad olvidas que la llevas.

Google Fitbit Air Chema Flores

Aunque es pequeña y ligera, en el sensor en forma de pastilla, integra monitor de frecuencia cardiaca óptico, acelerómetro de tres ejes, sensores rojos e infrarrojos para monitorizar la saturación de oxígeno (SpO2), sensor de temperatura en el dispositivo y motor de vibración. Todo con resistencia al agua hasta 50 metros pensando no sólo en realizar entrenamientos deportivos, sino en ducharnos con ella o bañarnos en la piscina este verano.

El diseño es un completo acierto, especialmente en el ámbito deportivo. Su formato estrecho y ligero es mucho menos invasivo que un reloj tradicional, y la versión textil es extremadamente conveniente en entrenamientos donde usamos barras o calleras al no interferir con ellas, permitiendo seguir ejercitándote con normalidad sin perder la medición de datos.

Google Fitbit Air Chema Flores

Pese a su ligereza y tamaño compacto rinde muy bien de batería. Haciendo un uso intensivo y diario tendremos una autonomía de una semana, con lo que la podremos llevar de viaje con tranquilidad, que no será necesario cargarla.

Al carecer de pantalla, la pulsera te avisará con vibraciones recurrentes cuando queden menos de 24 horas para que se acabe la batería. Además, mandará notificaciones al teléfono para que no se olvide cargarla y volver a olvidarte otra semana del enchufe.

Google Fitbit Air Chema Flores

La pulsera coge automáticamente los entrenamientos al reconocerlos cuando estamos en movimiento, aun así, hay algunos más específicos que no es capaz de determinarlos mientras nos movemos. Para eso, habrá que ir al teléfono con anterioridad para darle a comenzar. O bien, una vez que hemos acabado, conversar con el Coach para que haga el registro.

La aplicación y el Coach, las claves

La Fitbit Air recoge la frecuencia cardiaca, detecta entrenamientos, cómo duermes, lo que te mueves, lo que te altera... pero la pulsera por sí sola no es el producto. Y es que el verdadero centro de esta experiencia es Google Health, la aplicación que sustituye a la histórica app de Fitbit.

Esta nueva app reúne los datos diarios en una interfaz mucho más orientada a responder qué hacer en lugar de enseñar gráficas sin contexto.

En el plan Base, incluido con la Fitbit Air, se pueden consultar pasos, calorías, distancia, carga cardiovascular, recuperación, puntuación y fases de sueño, frecuencia cardiaca, HRV, frecuencia respiratoria y SpO2, además de registrar nutrición, hidratación, peso o estado de ánimo.

Google Heath Coach Chema Flores

La aplicación permite además añadir más datos, vinculando la app con otros servicios. En mi caso, que la he usado en iOS —simultaneando el Apple Watch—, he vinculado los datos de salud para poder tener la evolución de mi peso, y se pueden añadir manualmente tu dieta y comidas para controlar la proteína, grasas o macros diarios, así como la hidratación del cuerpo.

Lo cierto es que la lectura de los datos es sencilla y permite repasar muy fácil y de un vistazo cómo estás, sin embargo, el verdadero valor añadido es el Coach.

Google Heath Coach Chema Flores

El Coach es más que un entrenador personal impulsado con Gemini. Traduce los números en contexto y puedes compartir con él tus sensaciones. Irá preguntándote cómo te has sentido en el entrenamiento o qué te ha molestado para haberte desvelado para ajustarse así en tus entrenamientos o descansos.

Con esta información, con tus datos registrados y el histórico de cómo entrenas, te dirá si hoy conviene apretar o descansar, cuánto progresas respecto al plan semanal o cómo ajustar un entrenamiento cuando la agenda se complica. Es un increíble paso hacia adelante frente a la cuantificación de las pulseras habituales.

Google Heath Coach Chema Flores

En mi caso tengo marcados cinco entrenamientos de CrossFit a la semana y dos días de recuperación activo. La pulsera, en función de cómo haya descansado y recuperado del día anterior me recomienda cómo ir moviendo los entrenos, a qué horas entrenar mejor en función de mi cuerpo y variables como la meteorología e incluso sabe si debo meter más peso en mis ejercicios o escalarlos de alguna manera.

La conversación con el Coach también permite subirle los WODs de CrossFit y él te dará recomendaciones de cómo afrontarlos. Dónde hacer descansos, dónde meter más intensidad o si es el día de meter más discos en la barra.

Google Heath Coach Chema Flores

En mi caso, la utilidad de la Fitbit Air no ha sido descubrir que un entrenamiento duro cansa. Eso ya lo sabía. Sino que ha sido detectar patrones. Días en los que había dormido menos, la recuperación aparecía más baja y la frecuencia cardiaca en reposo subía ligeramente coincidían con entrenamientos en los que costaba más mover carga, recuperar el aliento entre rondas o mantener la explosividad.

Incluso te puede crear entrenamientos con las particularidades que le pidas, que cuando los inicies te guiará en ellos.

No significa que la pulsera pueda decirte de forma concluyente que no debes entrenar. Sí ofrece una señal razonable para adaptar el plan. De hecho, la mayoría de días en los que no le he hecho caso y he tratado de entrenar cuando la app me recomendaba que me lo tomara con calma, han sido esos días en los que no sales contento con tu rendimiento en el box.

¿Me la compro?

La Google Fitbit Air es una de esas propuestas que se entienden mejor después de varias semanas de uso. Al principio parece una pulsera demasiado simple: no tiene pantalla, no tiene GPS propio y no ofrece la experiencia de un smartwatch, sin embargo, cuanto más lo usas comprendes que son renuncias deliberadas.

Google Fitbit Air Chema Flores

Es cómoda para dormir, discreta para trabajar y resistente para acompañar entrenamientos exigentes sin molestar. Su batería reduce la fricción de cargar otro dispositivo cada noche y Google Health presenta los datos de forma comprensible. La combinación funciona especialmente bien para quien entrena varias veces por semana y quiere mejorar su relación con el descanso, no sólo sumar entrenamientos.

Su precio de 99,99 € es clave, pero aquí la incógnita es en el verdadero valor que puede sacar el usuario deportista exigente de la aplicación sin la suscripción. Coach es el verdadero elemento diferencial de la Fitbit Air y este entrenador virtual sólo se incluye con Premium por 8,99 € al mes.

Sin él tendremos monitorización de actividad y del sueño, seguimiento histórico de la salud y registro de peso, nutrición, ciclo menstrual o consumo de agua. Sin embargo, si pagamos tendremos la capacidad de conversar con el Coach, tener planes de actividad adaptables, información detallada sobre el sueño, estadísticas proactivas, biblioteca de entrenamientos o sesiones de mindfulness. La experiencia se eleva y el salto es brutal.

En suma, por 99,99 euros, la Fitbit Air ofrece algo más valioso que una pantalla adicional: el contexto.

Google Fitbit Air Chema Flores

Tras casi dos meses de Crossfit cinco días a la semana, ha sido especialmente útil para identificar cuándo tenía margen para apretar y cuándo era mejor reducir el ritmo. No toma decisiones por ti, pero ayuda a hacerte mejores preguntas.

Eso sí, si necesitas entrenar con métricas en tiempo real, tener navegación en la muñeca, ver notificaciones o hacer pagos móviles, es un dispositivo que no te recomendaría y te invitaría a llevar un smartwatch más tradicional.