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El sector de la construcción se encuentra en un momento complejo, en el que encontrar mano de obra cualificada es más complicado de lo que pueda parecer; sin embargo, el empresario Pepe Luna alega que este no es un problema nuevo.

El fundador de Pinturas Blatem y pintor profesional con más de 70 años de experiencia en el oficio advierte que la escasez de profesionales especializados no es un fenómeno reciente ni una consecuencia de los cambios del mercado laboral actual, al menos no en exclusiva.

En una entrevista a Sector Oficios Podcast, el veterano pintor ha recordado cómo el modelo de edificación cambió de manera radical durante las décadas de los 60 y los 70.

La transición desde la arquitectura tradicional hacia la edificación masiva trajo consigo una priorización en la reducción de costes y en tiempos de ejecución más rápidos. Esto inevitablemente hizo inviables las técnicas artesanales que requerían mano de obra altamente capacitada.

Durante aquel periodo de crecimiento inmobiliario, la demanda de mano de obra se multiplicó de forma exponencial. Pepe Luna señala que la prioridad del mercado cambió, "se empezó a hacer las cosas baratas y se fueron perdiendo los oficios".

Como resultado, "ahora nos quejamos de que no hay gente de oficio, pero se fueron perdiendo ya en esos años del boom de la construcción".

Entrevista a Pepe Luna

Un buen ejemplo lo tenemos en los pisos hidráulicos, que antes casi todos lo eran como recuerda Luna, "y el piso se hacía también en la propia obra hidráulico y se hacía en la piedra de mármol, se hacían las escaleras, las pilas de la cocina se solían hacer a veces en la misma obra que eran de granito".

En cambio, "hoy en día pues si tú pides un piso hidráulico te dicen que eso, que no se qué, cuando eso es tan sencillo y es tan duro y tan fácil de hacer que no lo puedo entender".

La necesidad de abastecer una demanda masiva introdujo materiales prefabricados e industriales que requerían de menor tiempo de preparación y una menor especialización por parte de los trabajadores.

Como resultado, oficios específicos como el de los pulidores, los chapadores especializados o los artesanos de granito fueron desapareciendo de los proyectos muy rápidamente. De ahí que en la actualidad, esas técnicas sean especialmente costosas o difíciles de ejecutar, por una simple falta de profesionales que las dominen.

De la misma manera, la manera en la que se transmite ese conocimiento ha cambiado completamente. Como recuerda Luna, "la gente de oficios no querían enseñar a otros", y la norma general era no compartir las técnicas abiertamente más allá de un aprendiz, y a la familia como a un hijo.

Esto garantizaba la demanda constante de sus servicios, ya que no había más trabajadores que él y su jefe, lo que le permitió trabajar en varios pueblos, siempre con alta demanda porque hacían las cosas a su manera y se ganaban clientes que siempre les iban a llamar.