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Una de las normas no escritas más extendidas en el diseño de una cocina es la prohibición casi absoluta de colocar el horno justo al lado del frigorífico, lo que limita mucho las opciones disponibles, especialmente en cocinas pequeñas.

La lógica tiene sentido: el calor emitido por el horno va a obligar al frigorífico a trabajar a máxima potencia para mantener la temperatura fría en el interior, lo que dispara el consumo eléctrico y acorta su vida útil.

Sin embargo, cada vez más expertos están abogando por dejar atrás esta idea preconcebida, gracias a los estándares de fabricación actuales; recientemente, el diseñador de cocinas Miguel Gómez de For+ Cocina ha explicado por qué ya no pasa nada por instalar ambos electrodomésticos juntos.

La clave se encuentra en los avances del aislamiento térmico, que impiden que el calor se transmita entre aparatos contiguos; de hecho, destaca que el mito es especialmente falso si tenemos el frigorífico integrado en la cocina, ya que el mueble va a añadir un mayor grosor de material.

A eso hay que sumar el propio aislamiento que ya tienen ambos aparatos y que garantiza que el interior siempre está a la temperatura que hemos seleccionado, ya estemos refrigerando nuestra comida o cocinándola.

El propio mueble que rodea al frigorífico aporta un mayor grosor adicional, de 19 milímetros, que se suman a otros 19 milímetros del propio horno; en otras palabras, tenemos prácticamente 4 centímetros de separación entre ambos electrodomésticos.

Este grosor de material actúa como un aislamiento térmico idóneo para detener cualquier flujo de temperatura de un lado a otro; de hecho, Gómez llega a declarar que del horno "no se pasa ni un grado, ni medio grado" de calor al interior del frigorífico.

Eso sí, hay un detalle a tener en cuenta: el propio frigorífico ya se calienta en el proceso de convertir el aire caliente del interior en frío, y ese es el motivo por el que podemos sentir que el mueble está caliente si lo tocamos con la mano. Pero no debemos confundir eso con que el horno esté calentando el frigorífico ya que de manera irónica, el culpable es el segundo.

Otros expertos del sector están de acuerdo en que la transferencia de calor entre el horno y el frigorífico ya no es un gran problema cuando se usan modelos empotrados modernos.

En un artículo publicado por Kitchen Design NYC, la diseñadora Sabrina Antony aboga por centrarse más en otros detalles durante la planificación de la cocina antes de en evitar este supuesto problema.

Por ejemplo, Antony destaca factores funcionales y de ergonomía, como la dirección de apertura de la puerta del frigorífico y la proyección de los tiradores. Si la puerta abre hacia el lado del horno, un tirador sobresaliente en el horno puede bloquear el recorrido e impedir que la puerta se abra en un ángulo suficiente para acceder al interior o sacar los cajones para limpiarlos.