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Llega el frío y, con él, el miedo a la factura del gas. Durante años nos han repetido que la mejor forma de ahorrar en invierno es apagar los radiadores antes de irnos a dormir.

Sin embargo, la asesora financiera Natalia Lara ha desmontado este mito popular en un vídeo en TikTok que cambia por completo nuestra forma de entender la eficiencia energética.

Su afirmación principal es rotunda y directa: "Dejar la calefacción encendida 24 horas gasta menos que apagarla por la noche".

La lógica tradicional nos dice que un electrodoméstico apagado no gasta dinero. "Si está apagada no consume", señala la propia experta haciéndose eco de esta creencia popular.

Sin embargo, la trampa económica se esconde a la mañana siguiente. Durante la madrugada, la temperatura de una casa fría puede caer fácilmente hasta los 12 o 14 grados.

Al despertar y encender el termostato buscando alcanzar rápidamente los confortables 21 grados, el sistema sufre un estrés extremo. "Encenderla desde frío consume el triple", advierte Lara.

"Durante 2 horas tu caldera trabaja al máximo", un sobreesfuerzo que fulmina cualquier ahorro nocturno, ya que, en palabras de la asesora, "durante el arranque gastas lo de 3 días en 2 horas".

Este derroche energético no ocurre en todos los edificios por igual. Tal y como explica la experta, "la clave está en el tipo de vivienda, el aislamiento y el sistema de calefacción".

Según pruebas realizadas por la OCU, esta pérdida térmica afecta críticamente a las viviendas antiguas españolas, que representan alrededor del 60% de nuestro parque inmobiliario actual.

En la mayoría de estos hogares, mantener una temperatura constante en torno a los 19 grados resulta mucho más barato.

Por el contrario, en casas con mal aislamiento, optar por el viejo truco de apagar los radiadores puede traducirse en "una diferencia de 38 euros al mes" extra en la factura.

Como matiza la experta, "en casas bien aisladas o con sistemas modernos, apagar la calefacción por la noche puede ser una opción válida".

Pero en construcciones con peores calidades, el gran gasto económico viene dictado por "el esfuerzo extra que hace la caldera cuando vuelve a calentar una casa fría".

Para aquellos usuarios que siguen siendo escépticos ante este cambio drástico de hábitos, Natalia Lara tiene una respuesta muy clara: "No me lo creo, pues no te lo creas".

Su recomendación final pasa por la pura comprobación empírica en casa de cada uno. "Prueba 1 mes dejándola a 19 grados de forma constante, comparas la factura y luego me cuentas", sentencia.

Un reto sencillo y directo que podría darte una grata sorpresa en tu próximo recibo del gas.