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En la búsqueda por un hogar eficiente que nos ayude a reducir la factura de la luz, es habitual obsesionarse con los sistemas de climatización de última generación, como aerotermia, suelo radiante, calderas de gas o geotermia.

Sin embargo, el experto en climatización y diseñador de Passive House Tony Fairén tiene una opinión muy diferente, que ha compartido en una entrevista con Marcos Rupérez: la clave está en mejorar la construcción de la casa.

Y es que aunque las nuevas construcciones presuman de haber obtenido certificaciones elevadas, como la clase A de eficiencia energética, Fairén ha revelado las bajas exigencias que son necesarias para obtenerlas.

Por ejemplo, para que un hogar obtenga una buena calificación, el programa de cálculo oficial en España contabiliza únicamente 8 horas diarias de uso de climatización, y no se requieren pruebas de estanquidad al aire, en otras palabras, la limitación de las fugas.

Eso significa que, según Fairén, "seguimos montando equipos y potencias como hace 20 años, seguimos con las mismas potencias" es decir, que en realidad no estamos consumiendo menos que antes.

El experto alega que, si la clase tuviera un impacto real, entonces podríamos instalar máquinas menos potentes, como por ejemplo, de 4 kW en vez de 16 kW; pero eso es a todas luces insuficiente para calentar o enfriar una casa hoy en día.

Por eso, Fairén apuesta por el estándar Passivhaus (de Passive House, casa pasiva), que mide el consumo real y "te das cuenta que normalmente se suele multiplicar por tres o cuatro" la demanda energética del certificado.

El problema real se encuentra en la construcción de las casas, con detalles como la instalación del aislamiento térmico, que siempre debe ir por fuera de la fachada para evitar una pérdida de hasta un 50% en su efectividad.

Entrevista a Tony Fairén sobre eficiencia energética

El estándar Passivhaus exige que a una presión de aire de 50 pascales tengas una pérdida máxima de 0,6 renovaciones por hora sobre el volumen total de nuestra vivienda; en otras palabras, que si inyectamos aire a 50 pascales, una hora después más de la mitad del aire de la casa se ha ido.

En cambio, en España como se sigue construyendo con pladur, yeso, hormigón y ventanas normales, en lugar de 0,6 es habitual tener 6, 10 o 12 renovaciones por hora en la misma prueba, y todo eso teniendo en cuenta el cálculo a lo largo de 24 horas.

Fairén explica que en la actualidad, la edificación convencional sigue consumiendo entre 80 y 100 W por metro cuadrado, pero que Passivhaus establece que la vivienda debe consumir como máximo 10 W por metro cuadrado, lo que resultaría en un ahorro de hasta un 80%.

Con una mala construcción a base de mucha climatización vamos a estar bien, pero a base de pagar en energía; por eso, Fairén pide que antes de hablar de climatización, se hable de construcción y de que la vivienda tenga poca demanda energética.