En plena era del trabajo remoto y la digitalización, la historia de José Manuel, un joven encofrador, está rompiendo esquemas en las plataformas digitales.
Con 23 años, este albañil y encofrador albaceteño afincado en Ibiza ha transformado la percepción de la obra civil y la edificación, utilizando las redes sociales para visibilizar la disciplina del trabajo manual y reivindicar su remuneración en el mercado actual.
Su trayectoria comenzó a los 16 años, cuando decidió abandonar los estudios reglados . Su padre, constructor de profesión, le puso a prueba encomendándole la limpieza de más de 5.000 puntales bajo el sol.
"Yo empecé ganando 30 euros al día", recuerda el encofrador José Manuel en el pódcast Sector Oficios Podcast sobre sus inicios.
Sin embargo, su progresión no fue fruto de la casualidad, sino del esfuerzo técnico autodidacta: "Me llevaba el plano a mi casa y echaba muchas horas estudiando planos".
Gracias a esa dedicación, con solo 20 años alcanzó la categoría de oficial de primera. Hoy, su caché refleja la escasez de mano de obra cualificada.
"Un oficial de primera no puede bajar de los 2.000 euros. En mi caso, por menos de 2.500 euros no me muevo", asegura.
El fenómeno de José Manuel encaja de lleno en la llamada creator economy aplicada a los sectores tradicionales.
A través de contenidos diarios en redes sociales, muestra la realidad sin filtros de su profesión, acumulando miles de seguidores y humanizando un sector clave para la infraestructura física.
Su estrategia digital no esquiva el error: cuando cometió el fallo de dejar desplomado un muro de hormigón tres centímetros por no comprobar el nivel, compartió todo el proceso de corrección picando a motopico durante una semana.
"Yo desde el principio dije que iba a mostrar la verdad de mi día a día, lo malo y lo bueno", afirma sobre su compromiso con la transparencia en redes sociales.
Su discurso desafía el mantra académico tradicional de las últimas décadas en el ámbito tecnológico y universitario
"Si tú aprendes un oficio vas a tener tu buen sueldo y vas a poder vivir bien... e incluso mejor que una persona que tenga carrera", sostiene firmemente ante la urgente necesidad de relevo generacional en la industria.
Esta transformación es respaldada por su propia madre, abogada de profesión con despacho propio, quien reconoce el giro cultural: "Todos los padres queremos que nuestros hijos sean universitarios... pero tiene que haber gente que construya las casas donde viven los universitarios".
Orgulloso de su indumentaria —"A mí me das un traje o un mono y yo llevo 30 veces mejor el mono"—, José Manuel proyecta fundar su propia empresa constructora en el futuro.
Su caso demuestra cómo la tecnología y las plataformas de contenidos no solo sirven para el entretenimiento, sino para revalorizar y dignificar los oficios esenciales que sostienen el mundo físico.
