Aunque se ha hablado mucho del uso de robots en la industria, no podemos olvidar el impacto que la robótica y los avances en ingeniería biomédica están teniendo en las personas con movilidad reducida.
El caso de Jessica Tawil es uno de los que se han vuelto virales en los últimos meses. Tras sufrir un accidente de coche cuando tenía 16 años, Jessica quedó parapléjica con una parálisis completa de cintura para abajo.
Después de años dependiendo en su totalidad de una silla de ruedas para cualquier desplazamiento, la joven ha mostrado cómo es su nueva rutina diaria gracias al uso de un exoesqueleto personal de última generación.
El aparato en cuestión se llama Eve, y ha sido desarrollado por la firma Wandercraft. Se trata de una estructura robótica autoequilibrada, que cuenta con 12 motores y 12 grados de libertad, diseñada para permitir que personas con lesiones en la médula espinal puedan ponerse de pie y caminar sin necesidad de usar muletas ni andadores.
El sistema cuenta con una autonomía de 4 horas gracias a su batería integrada, y ofrece capacidad de movimiento multidireccional, lo que permite dar pasos laterales o girar sobre el propio eje en espacios reducidos dentro de la vivienda.
Jessica ha demostrado estas capacidades en los vídeos que ha publicado en redes sociales; en uno de los últimos, muestra cómo empieza el día desde el momento en el que se despierta en su dormitorio.
Con la ayuda de su madre debido a la altura de la cama, la joven se pasa a la silla de ruedas para poder acercarse al exoesqueleto. Una vez en la base, su madre la eleva e introduce en la estructura, ajustando las correas de sujeción para garantizar una fijación segura.
Esto refleja uno de los obstáculos que esta tecnología aún tiene que resolver; Wandercraft indica que el uso de Eve se realice siempre en presencia de un acompañante capacitado para acompañar al usuario y para ayudar en la instalación.
Pero una vez que está anclada al dispositivo, el robot se activa y es capaz de elevar a la joven hasta ponerla completamente erguida; a partir de entonces, Jessica puede caminar por el pasillo por su cuenta.
El robot es capaz de inclinar el cuerpo de la usuaria para tareas básicas como alcanzar la plancha de pelo; en otro vídeo, Jessica demuestra que también es capaz de coger objetos como una botella de agua de una mochila que está en el suelo.
Poder realizar estas acciones cotidianas de pie ha supuesto un gran cambio para la joven, que explica que llevaba 10 años sin poder sostenerse de pie hasta que finalmente probó el Eve por primera vez el año pasado.
Esto le da una mayor versatilidad en su vida diaria, como completar su arreglo personal por su cuenta, demostrando la capacidad de este tipo de avances para mejorar la vida de las personas.
