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Si vivimos en una vivienda antigua, no estamos solos. Buena parte del parque inmobiliario en España tiene una antigüedad superior a los 50 años, lo que está llevando a muchas familias a preguntarse qué deben hacer para modernizar su hogar.

Sin embargo, si tenemos un presupuesto ajustado, podemos cometer serios errores e invertirlo en áreas que realmente no van a tener un impacto tan grande como nos gustaría, dejando abandonados otros aspectos mucho más importantes.

Esa es la advertencia que ha hecho el arquitecto e inversor Edu Saz en una entrevista a Libertad Inmobiliaria, donde ha repasado la evolución histórica de las construcciones desde la década de los 50 hasta la actualidad y ha revelado lo que para él, resulta más importante en una reforma.

Lo más importante para Saz es priorizar instalaciones y aislamiento sobre las reformas estéticas; puede que queramos hacer nuestra casa más bonita y acorde con el estilo moderno, pero esos cambios no van a mejorar nuestra calidad de vida.

Por ejemplo, una de las recomendaciones del experto es invertir en instalaciones eléctricas y de climatización, además de renovar la envolvente térmica, es decir, las ventanas y trasdosados, para evitar la pérdida de energía.

Para Saz, esto es tan importante que le daría prioridad a otros aspectos, "por ejemplo en cambiar la cocina si no está muy mal o en quitar un gotelé", dejando claro que las reformas con acabados o materiales muy caros, como en cocinas o alicatados, ofrecen un bajo rendimiento frente a su coste.

Al fin y al cabo, "con un poquito de ingenio, de creatividad" es fácil trabajar con los acabados y resolver el aspecto estético sin disparar el presupuesto. En cambio, "no hay tu tía" en la cuestión de las instalaciones; pese a que no se vean a simple vista, con el paso de los años "lo vas a agradecer", afirma Saz.

El motivo detrás de este argumento se encuentra en la manera en la que las viviendas de los años 50, 60 y 70 fueron construidas; en muchos casos son viviendas pequeñas de unos 50 o 60 metros cuadrados útiles, muy compartimentadas y con una fachada compuesta solo de una hoja de ladrillo.

Estas son viviendas muy expuestas al clima, y por eso reforzar la parte térmica es especialmente importante. La instalación de ventanas de calidad que puedan aislar el interior, además de aislamiento de paredes o cubiertas reducen el gasto energético además de mejorar el confort de manera considerable.

Esta es una inversión que tiene más sentido, ya que se va a traducir directamente en la factura mensual de la luz además de en el bienestar en el interior de la vivienda.

Pero tal vez más importante es cambiar completamente el sistema eléctrico de la casa. Las instalaciones antiguas no solo carecen de la capacidad para soportar el consumo de los electrodomésticos actuales, sino que suponen un riesgo notable para la seguridad del hogar.

Sustituir por completo el cableado, e integrar sistemas modernos de climatización son cambios absolutamente necesarios y que deberían tener prioridad sobre cualquier otra cuestión.

Esto es especialmente cierto teniendo en cuenta que la propia estructura del edificio nos puede impedir hacer cambios notables; por mucha reforma, elementos estructurales y la posición de elementos como la puerta de acceso, las bajantes y el tamaño de los huecos de las ventanas no cambian.