La economía circular se ha establecido en el sector de la construcción como una alternativa verde a la gestión de los residuos. El último ejemplo lo tenemos con la compañía belga Hublet, perteneciente al grupo Nonet y asentada en la provincia de Namur.
La compañía ha puesto en marcha un sistema avanzado de lavado y clasificación de residuos de construcción y demolición que promete cambiar las reglas del juego en el sector.
El objetivo de este nuevo proceso consiste en procesar cantidades masivas de escombros para transformarlos en materia prima útil para nuevas obras de todo tipo, ya sean carreteras o incluso nuevos edificios.
En sus instalaciones, la empresa belga ya procesa un volumen de 180.000 toneladas de hormigón, asfalto, arena y suelos mixtos, procedentes de demoliciones de edificios; a través de su proceso, la planta logra recuperar más de 100.00 toneladas de materiales, que antes terminaban directamente en los vertederos debido a la presencia de impurezas, tierra o partículas finas.
El procedimiento da inicio con una primera separación física, diseñada para eliminar elementos ajenos a los minerales; posteriormente, el material entra en una fase de lavado con agitación mecánica y agua, lo que desprende el polvo y la tierra adheridos a la piedra.
Tras el lavado, los equipos de cribado dividen el residuo según su granulometría, obteniendo como resultado dos clases de arena limpia y tres tipos de áridos.
El logro crucial de este proceso se encuentra precisamente en esa capacidad de recuperar arena de grano fino. Tradicionalmente, el reciclaje de hormigón se limitaba a machacar la piedra grande para utilizarla como grava o material de relleno en carreteras.
Al limpiar adecuadamente las partículas de menor tamaño, los materiales pueden reincorporarse de nuevo a mezclas como el hormigón fresco sin problemas.
Para garantizar que los áridos recuperados ofrecen garantías técnicas, durante la producción se aplica un doble control de calidad interno y externo antes de destinar el material a su uso.
Tras las primeras semanas de pruebas de la nueva máquina, Hublet confirmó haber alcanzado un nivel operativo del 90% respecto al rendimiento teórico que había estimado, en un plazo inferior a dos años desde que la idea nació en papel.
Este es un importante paso para el reciclaje de materiales de construcción usados. La reutilización masiva de arena y grava que ya ha sido tratada disminuye enormemente la necesidad de extraerlos de las canteras y depósitos naturales, al mismo tiempo que descongestiona los vertederos industriales.
Por ejemplo, la ONG italiana Legambiente estima que esta tecnología podría llevar al cierre de unas 100 canteras en Italia, y acercar más a la Unión Europea al objetivo de alcanzar el 70% de material reciclado en la construcción.
