Cerrar el balcón con aluminio y cristal para ganar un espacio luminoso junto al salón es una solución muy habitual en las viviendas españolas, pero el arquitecto Edu Saz la critica con dureza.
En un vídeo de TikTok lo resume sin rodeos: "Os he dicho que para mí [el mirador] es el peor invento de la arquitectura residencial española".
Es, por tanto, una opinión personal que respalda con argumentos técnicos. Saz detalla primero el que considera el más grave: "El primer problema es el más grave y es el térmico".
La causa está en lo que ocurre con el frío: "En invierno el aluminio y los vidrios están fríos, el vapor del salón toca esa superficie y condensa".
El resultado, describe, se ve a simple vista: "Acabas teniendo gotas en el perfil, agua que va cayendo hasta el suelo y moho en las juntas y en la pared que lo rodea".
Pero el arquitecto apunta a un segundo factor que, a su juicio, pasa desapercibido: un "puente térmico que casi nadie tiene en cuenta".
Se refiere al suelo del mirador, "que es la losa de hormigón del forjado que sale en voladizo desde el interior, normalmente sin aislar por debajo". Para Saz, esa configuración "es un efecto invernadero de manual".
Un puente térmico es, en términos generales, una zona de la envolvente de un edificio por la que el calor entra o sale con más facilidad que por el resto.
En el caso del mirador, ese punto débil se sitúa en el suelo, que prolonga hacia el exterior la losa de hormigón del forjado.
El problema no se limita al invierno ni a la humedad. Saz advierte de que el calor del verano agrava la situación, y pone un ejemplo según la orientación.
"Si tu mirador mira al oeste, por ejemplo, a las 7 de la tarde de julio, en ese salón no hay aire acondicionado que lo baje de temperatura", explica.
En la descripción del vídeo, el arquitecto sintetiza sus críticas con un mensaje corto: "El frío del aluminio y el cristal condensan, creando moho y agua".
Y añade un último aviso sobre la losa: "¡Y el suelo del mirador es otro puente térmico!".
Las críticas de Saz se resumen en tres frentes: condensación y moho en invierno, un suelo sin aislar que actúa como puente térmico y sobrecalentamiento en verano.
El mensaje es una clara llamada de atención para quienes ya tienen un mirador cerrado o están pensando en instalarlo: conviene fijarse en cómo está resuelto el aislamiento del suelo y de los perfiles antes de tomar una decisión.
