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Un descuido lo puede tener cualquiera. Equivocarse de manguera al repostar es un error relativamente habitual, pero las consecuencias son muy diferentes dependiendo del tipo de motor de tu vehículo y del combustible que hayas usado por error.

Así lo ha explicado el mecánico y presentador de The Questionable Garage, Jared Pink, en una entrevista publicada por Wired en YouTube, aclarando qué ocurre exactamente cuando se usa el combustible equivocado, y por qué uno de los dos escenarios posibles es peor que el otro.

Pink explica que, si echamos diésel en un coche de gasolina, el motor sencillamente no arrancará o se apagará al poco tiempo; eso ocurre porque el diésel es un carburante más denso y oleoso que la gasolina.

Eso significa que el diésel requiere de una mayor presión y por eso es inyectado directamente en la cámara de combustión donde se inflama por compresión, sin necesidad de la chispa de la bujía.

El sistema de ignición de un motor de gasolina no va a lograr la combustión, así que no va a arrancar, o de hacerlo, será por la gasolina que queda en los conductos, sólo para apagarse en cuanto le entre diésel.

Aunque esto nos pueda asustar inicialmente, no es tan traumático como pueda parecer. De hecho, según Pink realmente no hace falta cambiar los inyectores ni todo el sistema de combustible como seguramente recomendará nuestro taller.

En vez de eso, el mecánico asegura que sólo es necesario vaciar el depósito por completo, cambiar los filtros de combustible y realizar un lavado con gasolina para purgar cualquier residuo de diésel antes de volver a llenar el tanque.

Por el contrario, Pink alerta que, si hacemos lo contrario y metemos gasolina en un coche diésel "ni siquiera intentes arrancarlo", porque corremos el riesgo de causar un "daño grave y muy costoso".

Eso es porque el propio gasóleo actúa como lubricante en la bomba de alta presión y los inyectores; la gasolina, en cambio, actúa como un disolvente. Al arrancar el motor, la bomba empieza a trabajar y la gasolina va a eliminar esa capa protectora de lubricación, lo que va a provocar roces entre las piezas de metal a altas revoluciones.

Esto, dicho de manera sencilla, va a destruir el motor por las virutas metálicas producidas en el rozamiento, que van a alcanzar todo el circuito del carburante, destruyendo componentes como inyectores y la bomba de presión en cuestión de segundos.

Qué hacer si nos hemos equivocado

Si nos damos cuenta del error que hemos cometido en la propia gasolinera, la regla de oro es no encender el motor bajo ninguna circunstancia; de hecho, es recomendable ni siquiera poner el contacto, ya que muchos modelos arrancan la bomba de combustible de manera eléctrica.

Lo que tenemos que hacer es dejar el coche en su sitio y avisar al personal de la estación de servicio de que no lo podemos mover; a continuación, llamamos a la grúa para transportar el vehículo a un taller donde puedan realizar el vaciado y la limpieza de manera profesional.