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OpenAI acaba de provocar un terremoto en la comunidad científica, con la publicación de 372 resultados de algunos de los mayores problemas matemáticos que quedan por resolver.

Aunque la organización de Sam Altman ya anunció que había resuelto "más de 100 problemas en diferentes áreas de las matemáticas", la publicación en GitHub de todos los 372 resultados de golpe se puede interpretar como un gesto de fuerza de la compañía.

Los nuevos resultados se han obtenido tras la evaluación de unos 4.000 problemas planteados, lo que representa una tasa de éxito cercana al 10%; un logro incluso mayor si tenemos en cuenta que los matemáticos llevan décadas frustrados intentando resolver algunos de estos desafíos.

Los "problemas del milenio"

Entre los hallazgos más sorprendentes destaca la demostración de la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer para curvas elípticas sobre los números racionales cuando el corank de Selmer 0 o 1 implica rango algebraico 0 o 1, considerado uno de los "problemas del milenio", siete problemas matemáticos cuya resolución está premiada con un millón de dólares por el Clay Mathematics Institute.

Más allá de la enorme cantidad de ecuaciones resueltas, el dato que más está llamando la atención en la comunidad internacional es la eficiencia. OpenAI presume que el resultado medio usó la computación equivalente de apenas 3 horas de su modelo ChatGPT Pro.

Es un caso que puede reavivar la polémica protagonizada por la compañía a principios de septiembre, cuando publicó la resolución de las ecuaciones de Navier-Stokes, que hasta entonces también era considerado uno de los "problemas del milenio".

Un matemático, Tristan Buckmaster, ya estaba desarrollando su propia resolución a Navier-Stokes, y afirmó que OpenAI invirtió más recursos cuando descubrió que tenían el mismo objetivo, usando 'fuerza bruta' para resolver el problema antes que él y así recibir la autoría de la solución.

Buckmaster acusó a OpenAI de entrenar su modelo en base a su investigación, ya que el matemático había usado el servicio Codex de ChatGPT durante el desarrollo; ha llegado incluso a afirmar que, cuando contactó con OpenAI, un empleado de la compañía le ofreció la coautoría de la solución, algo que Buckmaster declinó.

Esto generó un gran debate sobre la autoría de los nuevos logros obtenidos con inteligencia artificial que ha sido entrenada en base a los estudios de matemáticos y a sus interacciones con servicios como ChatGPT o Codex, especialmente cuando se trata de un resultado que puede recibir un premio económico además de reconocimiento en el mundo de las matemáticas.

En respuesta a esta polémica, OpenAI ahora afirma que ha seguido las guías recomendadas por el Grupo Asesor en Matemáticas e Inteligencia Artificial (AGMAI), una formación independiente a la compañía que recomendó, entre otras cosas, publicar los resultados por canales académicos tradicionales e incluir más información sobre el modelo y los costes.

La publicación en GitHub incluye protocolos para revisiones y citaciones, en lo que claramente es un acto de la compañía para tender una rama de olivo a la comunidad científica.

OpenAI afirma que su objetivo con la publicación de estos logros es "nutrir a la comunidad", aunque aún quedan aspectos polémicos como el hecho de que la compañía haya usado un modelo interno propietario que aún no está disponible para el público ni la investigación académica.