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Con la bajada de temperaturas en España, la búsqueda de alternativas eficaces y económicas para mantener una temperatura agradable en el hogar se convierte en una prioridad para millones de consumidores.

En un mercado repleto de opciones de calefacción portátil, la mayoría de los usuarios recurren por inercia a las soluciones más tradicionales sin reparar en el impacto que estas tendrán en su factura de la luz.

Ante este panorama, Jaime Pla, especialista de la compañía Suop, rompe con las dinámicas habituales de consumo y le pone números exactos al producto más económico para plantar cara al invierno.

La tendencia general en los hogares pasa por adquirir soluciones rápidas. Sin embargo, el experto advierte que se suele cometer un error de cálculo inicial al elegir el equipo.

"Todo el mundo suele comprar un calentador eléctrico o un radiador de aire, pero hay algo que consume mucho menos que esto", explica el especialista en divulgación energética.

La gran diferencia entre estos dispositivos radica en su potencia y en la manera en que transfieren el calor.

Mientras que un radiador de aire convencional "gasta unos 2.000 W", existen alternativas enfocadas en el calentamiento directo que reducen drásticamente la demanda eléctrica sin sacrificar el confort personal durante las horas de descanso.

La solución eficiente propuesta por el ingeniero es la manta eléctrica, un dispositivo cuya demanda energética es radicalmente inferior a la de cualquier calefactor tradicional.

Según detalla el experto, una manta eléctrica "solo necesita una potencia de 100 W" para funcionar a pleno rendimiento.

Traducido a un uso real durante una jornada nocturna habitual, el impacto en la red es mínimo: "En una noche de 8 horas su consumo es de apenas 0,8 kWh".

Si se toma como referencia la tarifa eléctrica actual, mantener este aparato encendido durante toda la noche supone un coste de "solo 10 céntimos, o lo que es lo mismo, 3 euros al mes".

Más allá del residual consumo diario, el desembolso inicial necesario para hacerse con este equipo es extremadamente accesible para cualquier bolsillo.

Por "menos de 20 euros que cuesta en Amazon", el consumidor puede adquirir un dispositivo capaz de cubrir las necesidades térmicas nocturnas durante toda la temporada invernal.

Frente a los elevados picos de consumo que generan los radiadores convencionales, esta alternativa pasiva de contacto directo demuestra que es posible optimizar el gasto energético en el hogar.

La clave no está en calentar todo el aire de una habitación, sino en aplicar la energía de forma localizada para pasar el invierno "de la manera más barata posible".