El coste de la electricidad se ha convertido en uno de los factores que más preocupa a las familias en España al encender los electrodomésticos en el hogar.
Dentro de la cocina, las placas o vitrocerámicas para cocinar suelen situarse en el centro del debate sobre el consumo energético, existiendo la creencia generalizada de que utilizar estos aparatos de forma diaria supone un impacto muy elevado en el recibo mensual.
Sin embargo, las mediciones reales de consumo en viviendas habituales arrojan cifras bastante más reducidas de lo que muchos usuarios imaginan.
Para aportar claridad a este tema, el divulgador técnico Javier Dasí, ingeniero eléctrico y experto en energía, ha abordado esta duda recurrente analizando en un vídeo en su cuenta de TikTok el gasto exacto de su propia instalación doméstica.
El especialista ha querido resolver la gran incógnita sobre el impacto económico real de cocinar con electricidad, utilizando datos directos extraídos de la monitorización de su equipo.
El impacto real en la factura de la luz
A la hora de determinar la cantidad de energía requerida por este electrodoméstico durante un periodo de treinta días, el ingeniero explica que factores como la tecnología empleada y la frecuencia de uso son determinantes.
Según declara el propio especialista al plantear la cuestión a sus seguidores, "¿cuánta luz gasta una vitrocerámica eléctrica o de inducción durante todo un mes? Pues depende de las veces que la utilices al día y de las horas de funcionamiento".
A pesar de esa flexibilidad en función de los hábitos de cada vivienda, tomando como referencia un uso diario estándar, las mediciones muestran un consumo notablemente ajustado.
Al revisar los datos registrados en su propia vivienda durante un mes completo, Dasí detalla: "esta que hay aquí abajo es la que tengo yo en mi casa y me ha consumido en total unos 10 kWh en todo el mes, que serían solo 3 euros al mes de luz".
Un consumo mensual de apenas 10 kWh demuestra que, aunque la placa de cocción necesita una potencia eléctrica elevada para generar calor de forma rápida, el tiempo total que permanece encendida al cabo del día es relativamente corto.
Esto contrasta con otros electrodomésticos de funcionamiento continuo, como los frigoríficos, permitiendo que el coste final traducido a euros sea mínimo en el cómputo global de la factura.
Además, tecnologías como la inducción aumentan la eficiencia al transferir la energía directamente al recipiente, reduciendo las pérdidas térmicas y ayudando a mantener ese gasto controlado de solo tres euros al mes.
