Pocas cosas resultan tan frustrantes como sufrir caídas de velocidad o cortes inestables en internet justo cuando más se necesita la conexión.
Aunque la tendencia habitual es culpar al proveedor del servicio, a la distribución de la vivienda o a las paredes, existe un sospechoso habitual que pasa totalmente desapercibido y que está presente en casi todos los hogares.
El verdadero sabotaje de la red inalámbrica no proviene de un fallo en la fibra ni de un pirata informático, sino del microondas funcionando a pocos metros de distancia del router.
Al ponerse en marcha, el microondas emite radiación electromagnética en una frecuencia muy cercana a la que utiliza el router para transmitir la red inalámbrica.
En concreto, este electrodoméstico genera microondas de alta potencia a 2,45 GHz para calentar la comida haciendo vibrar las moléculas de agua, una cifra que se superpone directamente con la banda de 2,4 GHz empleada por el estándar WiFi 4 (IEEE 802.11n).
A pesar de que estos aparatos están diseñados para retener dicha energía en su interior, los modelos antiguos, desgastados o con fallos de fabricación sufren pequeñas fugas de radiación que provocan la pérdida de paquetes de datos y ralentizan la navegación.
Este impacto afecta con mayor severidad a los routers más antiguos que únicamente funcionan en la banda de 2,4 GHz, a diferencia de los equipos modernos equipados con bandas de 5 GHz y 6 GHz.
Un microondas.
El microondas no es el único dispositivo que puede mermar el rendimiento de la conexión en la vivienda.
Existen otros elementos cotidianos que trabajan en las mismas frecuencias de 2,4GHz o generan ruido electromagnético, tales como los teléfonos inalámbricos antiguos, los monitores para bebés, los accesorios con Bluetooth, las bombillas inteligentes, los controles remotos inalámbricos e incluso los motores de ciertos electrodomésticos y hornos eléctricos.
Para resolver este enigma técnico y recuperar la velocidad de navegación, la estrategia principal pasa por alejar el router del microondas y de otros aparatos propensos a causar interferencias.
Conviene situar el router en el punto central, elevado y despejado de la vivienda, evitando encerrarlo en armarios o cajones y alejándolo de paredes gruesas o muebles grandes.
Asimismo, la solución más eficaz a nivel de configuración consiste en conectar los ordenadores y móviles a las bandas de 5GHz o 6 GHz, las cuales suelen identificarse con el añadido "Plus" en el nombre de la red y quedan completamente a salvo de la frecuencia del microondas.
Igualmente, ajustar el router al canal menos saturado, actualizar su firmware, emplear sistemas de red en malla (Mesh) o repetidores, limitar los dispositivos conectados o sustituir un microondas antiguo por un modelo reciente con mejor aislamiento electromagnético erradicará definitivamente estas molestas interferencias
