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Cuando la factura de la luz se dispara, la reacción habitual es buscar culpables entre los electrodomésticos que requieren mayor potencia puntual, como la vitrocerámica, el horno o la lavadora.

Sin embargo, a la hora de analizar la factura de la luz, el frigorífico se consolida como el electrodoméstico que más energía consume al año en el hogar, representando alrededor del 30% del consumo eléctrico total de los aparatos domésticos.

Su gran impacto económico radica en que funciona de manera ininterrumpida las 24 horas del día.

Sin embargo, en lo relativo a los picos drásticos de consumo, los técnicos advierten que suelen venir durante el calor debido a los aparatos de aire acondicionado antiguo, los cuales disparan la factura eléctrica hasta cuatro veces más que una lavadora.

El control de esta eficiencia energética resulta especialmente relevante tras la vuelta del IVA de la electricidad al 21% fijada por el Gobierno.

Ranking del consumo de electricidad

Según los análisis del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y la OCU, la cuota de consumo eléctrico de los aparatos domésticos se distribuye de la siguiente manera:

  • Frigorífico (30%): Lidera el gasto de consumo de la vivienda debido a su funcionamiento continuo las 24 horas del día
  • Televisor y videoconsolas (12%): El televisor consume unos 263 kWh al año. Al sumarle una sesión semanal de unas cinco horas con una videoconsola moderna (que añade 57,2 kWh anuales), este conjunto audiovisual supera el consumo de la mayoría de los demás electrodomésticos.
  • Lavadora y secadora (11%): Registran un consumo medio combinado que puede alcanzar los 255 kWh anuales.
  • Horno (8%): Genera un gasto de unos 231 kWh al año en un hogar medio. Abrir la puerta mientras está encendido provoca pérdidas de hasta el 20% de la energía acumulada.
  • Ordenador (8%): Su presencia en el consumo global ha aumentado debido a la digitalización y el teletrabajo, aunque sigue siendo un dispositivo de consumo moderado.

En el lado de los aparatos de menor impacto destacan el microondas, que resulta mucho más eficiente que el horno para calentar porciones pequeñas, y las luces LED, capaces de reducir el gasto energético en iluminación hasta en un 85% .

Para contrarrestar estos costes se aconseja adoptar una serie de hábitos eficientes, como evitar abrir la puerta del frigorífico de manera continuada, no introducir alimentos calientes y mantener despejada la parte trasera para que disipe el calor adecuadamente, lo que evita que el motor trabaje sobrecargado.

Tomar el control de la factura de la luz no implica renunciar al confort ni apagar los aparatos esenciales, sino entender cómo y cuándo consume cada dispositivo.