Publicada

El precio de la gasolina es cada vez mayor y llenar el depósito se ha convertido en una pesadilla. La escalada de los carburantes anticipa un otoño sumamente complicado, impulsado por un contexto internacional de tensión energética y déficit de procesamiento que amenaza con marcar nuevos máximos históricos.

El aviso lo lanza el periodista y comunicador Juan Francisco Calero a través de carwow.es, canal especializado en motor, donde analiza cómo la convergencia de varios factores geopolíticos y estacionales está estrangulando el mercado comunitario.

De mantenerse la tendencia actual, el impacto en el surtidor supondría una subida de más de 20 céntimos por litro en el diésel y entre 5 y 6 céntimos en la gasolina. Con este escenario, Calero otorga entre un 30% y un 40% de probabilidades a un panorama donde el litro de combustible supere los 2,50 €/L a finales de octubre.

Tras los ataques en el estrecho de Bab-el-Mandeb y los incidentes en el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, la petrolera estatal Aramco ha notificado a la Unión Europea que suspenderá el suministro de crudo a las refinerías europeas durante todo el mes de octubre.

Esta decisión supone retirar más de 500.000 barriles diarios en plantas clave para el continente. Por tanto, y como consecuencia, las refinerías comunitarias se ven obligadas a competir directamente con el mercado asiático por el petróleo disponible, en un momento en el que el barril de Brent supera la barrera de los 100 dólares.

11 semanas de subidas

La inminente llegada del frío —que dispara el consumo de gasóleo para calefacciones domésticas e industriales— coincide con una pérdida estructural de aproximadamente el 20% de la capacidad de refinado de combustibles en Europa, obligando a importar gasóleo a mayor escala y a costes elevados desde Asia y Estados Unidos.

En este escenario de escasez, las plantas de procesamiento han priorizado la producción de diésel en detrimento de la gasolina, un producto con picos de demanda en invierno y mayor margen comercial tras los procesos de desulfuración que exige la normativa europea.

El gasóleo no solo cuenta con una demanda masiva garantizada por la industria, el transporte marítimo y el transporte pesado por carretera, sino que ofrece márgenes de beneficio mucho mayores para las plantas debido a los estrictos procesos de desulfuración que exige la normativa medioambiental de la Unión Europea.

Por tanto, esta menor elaboración ha provocado 11 semanas consecutivas de subidas en el precio de la gasolina en las estaciones de servicio, convirtiéndose en la gran damnificada del mercado energético actual.

De cumplirse las previsiones ante el vencimiento de los incentivos fiscales y el recorte de envíos desde Oriente Medio, Calero otorga hasta un 40% de probabilidades a un escenario extremo en el que los carburantes se sitúen entre 2,20 € y 2,40 €/L, pudiendo superar los 2,50 €/L a finales de octubre.

La recomendación inmediata para cualquier conductor que necesite llenar el depósito es rotunda: repostar cuanto antes, ya que la previsión a muy corto plazo solo anticipa nuevos encarecimientos en las gasolineras.