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Llevar la funcionalidad de una cocina profesional al ámbito doméstico sin sacrificar la calidez ni la estética del hogar es uno de los mayores desafíos del interiorismo actual.

Para dar respuesta a esta exigencia de cara a la temporada 2026-2027, el proyectista Miguel Gómez, del canal For+ Cocinas, se desplaza hasta la residencia privada de Javier Aranda, reconocido cocinero con estrella Michelin y propietario de restaurantes en Madrid e Ibiza.

A través de un recorrido técnico, Gómez analiza las elecciones que estructuran la cocina real del reconocido chef, demostrando que el rendimiento de alta competición es perfectamente trasladable al diseño residencial.

El almacenamiento en frío

En el diseño actual, el almacenamiento en frío se ha convertido en el pilar organizativo de la vivienda.

Para satisfacer esta necesidad, en la casa del chef se ha instalado un frigorífico Side by Side de 1,20 metros de ancho total, compuesto por un congelador vertical completo y un frigorífico independiente.

Ambos módulos se unifican mediante un tirador gola vertical, ofreciendo una estética limpia similar a la de un mueble despensero.

Junto al área de frío, la conservación seca se resuelve con una despensa de calor del fabricante Inco. Su sistema interior incorpora cajoneras extraíbles distribuidas desde la cintura hasta la altura del pecho, garantizando un acceso ergonómico a los ingredientes.

En la zona de fuegos destaca la elección de una placa de inducción elevable de la firma Asco. Este dispositivo aspira humos y vapores directamente en la superficie de cocción, purificando el aire y recirculándolo limpio hacia la estancia abierta.

Como refuerzo, el proyecto mantiene la campana de techo de la edificación anterior. La acción simultánea de ambas extracciones reduce la pérdida de vapor a niveles cercanos a cero.

En la columna adyacente se ha integrado un horno multifunción compacto con vapor y air fryer, acompañado de un microondas de idéntico diseño frontal para disociar usos sin alterar la simetría.

El conjunto incluye una cava de vino con motorización disociada que mantiene dos zonas térmicas independientes: 4 °C para blancos y 12 °C para tintos. Asimismo, se aclara que los hornos actuales no transfieren calor a los módulos colindantes al disponer de canales de ventilación independientes.

Ergonomía en paralelo y acabados porcelánicos

La distribución espacial responde a criterios de trabajo profesional. La isla central no se coloca por pura estética, sino para estructurar una distribución en paralelo que permite al cocinero pivotar sobre sí mismo entre la placa, el fregadero y el frigorífico con un paso de 1,10 metros.

Por decisión del chef, el cubo de basura se ubica en la propia isla para agilizar la preparación. El espacio se completa con una vitrina con celosía en madera de roble e iluminación trasera que reduce el ruido visual del menaje. Por su parte, la isla luce un revestimiento porcelánico integral en encimera, faldones y frentes de puerta, combinando tonos cashmere, roble y matices marmóreos.

La vivienda de Javier Aranda demuestra cómo la alianza entre el mobiliario de Inco y los electrodomésticos de Asco permite trasladar la excelencia profesional al ámbito residencial.

Apoyarse en la gestión del frío y en la ergonomía de paso consolida un espacio, preparado para responder a las exigencias operativas y estéticas de los próximos años.