La popularidad de la freidora de aire no es una simple moda instalada en los hogares de España, sino una revolución tecnológica basada en la eficiencia energética.
Con el precio de la electricidad condicionando la economía familiar, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha decidido zanjar el debate definitivo en las cocinas modernas.
Tras un exhaustivo análisis comparativo, el veredicto es rotundo y cambiará la forma en la que planificas tus comidas.
Los datos confirman que este pequeño electrodoméstico no solo recorta los tiempos de preparación, sino que pulveriza el gasto eléctrico frente a su gran rival doméstico: el horno.
Para llegar a esta conclusión, los expertos han puesto a prueba la freidora enfrentándola al horno eléctrico, la olla a presión y el microondas.
La metodología ha consistido en cocinar las mismas recetas calculando el tiempo invertido, la calidad del resultado final y el consumo eléctrico, tomando como referencia una tarifa media de 16 céntimos por kilovatio hora.
Los alimentos seleccionados han sido un pollo asado, patatas fritas, un bizcocho y una patata asada, buscando comprobar si la calidad gastronómica se resentía al intentar rebajar nuestras facturas de la luz.
Una freidora de aire
Los resultados más sorprendentes se han registrado en las recetas tradicionales. Al cocinar un pollo asado, la freidora logró una puntuación perfecta, logrando una carne jugosa con piel crujiente por un coste energético de apenas 9 céntimos en 53 minutos.
Por el contrario, el horno tradicional necesitó 76 minutos, elevó el coste a 19 céntimos y dejó la carne más seca.
Esta superioridad se repitió en la repostería: hornear un bizcocho en la freidora costó 4 céntimos y tardó 33 minutos en lograr una textura esponjosa, frente a los 11 céntimos y casi una hora del horno.
En el terreno de las guarniciones, la batalla tecnológica deja matices interesantes. Preparar dos raciones de patatas fritas cuesta 5 céntimos en la freidora, una cifra tres veces menor que el gasto del horno.
Para la patata asada, aunque el microondas es el rey del bajo coste con solo 2 céntimos en ocho minutos, no logra la textura crujiente que sí consigue la freidora por 6 céntimos.
Sin embargo, los expertos advierten de una limitación física importante: si cocinas para muchos comensales, el reducido tamaño de la cesta obligará a hacer varias tandas, diluyendo el ahorro.
En definitiva, los expertos señalan que "la freidora de aire consume menos de la mitad de energía que un horno eléctrico entregando resultados igual de sabrosos o incluso superiores".
Sin embargo, también es vital tener en cuenta el desembolso inicial a la hora de calcular este ahorro: con precios de mercado que oscilan entre los 50 y los 350 euros, si optas por un modelo económico notarás el ahorro frente al horno mucho antes, mientras que con las versiones de gama alta tardarás más tiempo en amortizar la inversión.
Además, las familias numerosas que necesiten procesar grandes volúmenes de alimentos y hacer varias tandas seguirán encontrando en el gran espacio del horno tradicional a su mejor aliado para optimizar el presupuesto doméstico.
