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La monitorización de la salud desde nuestros propios hogares acaba de dar un salto cualitativo impresionante gracias al talento universitario español.

En un ecosistema donde la prevención médica es cada vez más vital, Sara Fernández, estudiante de la Universidad Politécnica de Cataluña, ha desarrollado NitriTrack.

Se trata de un innovador dispositivo portátil capaz de revolucionar el seguimiento de enfermedades cardiovasculares y renales de forma totalmente indolora.

Este proyecto, coronado recientemente junto con el proyecto Prometheus como uno de los grandes finalistas de los galardones James Dyson Award 2026 en su edición española, promete democratizar el acceso a métricas de salud precisas y continuadas gracias a un coste de producción asombrosamente bajo, situado por debajo de los 60 euros.

El origen de este avance tecnológico radica en un problema clínico cotidiano al que se enfrentan miles de pacientes cada mañana.

Hasta ahora, analizar biomarcadores a través de la saliva, como es el caso del óxido nítrico, dependía del uso de tiras reactivas tradicionales de venta en farmacias.

Aunque la recogida de la muestra resulta rápida y nada invasiva, la interpretación de los resultados recae exclusivamente en la valoración visual subjetiva del usuario.

Nitritrack. James Dyson Award Omicrono

Dependiendo de la iluminación de la habitación o de la agudeza visual de la persona, el color de la tira puede generar registros completamente confusos.

Esta falta de exactitud resulta crítica cuando se intenta vigilar el deterioro renal o la hipertensión, donde una mala medición repetida puede alterar gravemente el control de la enfermedad.

Motivada por experiencias familiares directas estrechamente relacionadas con estas patologías crónicas, la creadora de NitriTrack decidió aplicar la tecnología para eliminar de una vez por todas el factor humano en la lectura de estas pruebas.

Su dispositivo actúa como un puente perfecto entre la comodidad del hogar y la fiabilidad de un centro médico. El equipo integra un pequeño sensor que analiza el color exacto de la tira de saliva.

En cuestión de segundos, el sistema procesa la información y la transforma en un resultado digital objetivo, clasificando el nivel de óxido nítrico en seis rangos clínicos muy claros.

Este veredicto se muestra de forma directa en una pantalla integrada en el propio aparato, suprimiendo cualquier tipo de interpretación ambigua. La innovación de este hardware médico va más allá de una simple lectura en tiempo real.

El ecosistema digital diseñado permite almacenar el historial completo de mediciones de manera remota y segura, facilitando enormemente que tanto los pacientes como los profesionales sanitarios puedan evaluar la evolución a lo largo de las semanas y ajustar los tratamientos correspondientes.

Mirando hacia el horizonte tecnológico, el potencial del proyecto resulta inmenso y profundamente escalable. Su creadora ya plantea incorporar un sistema de alertas automáticas inmediatas ante registros que presenten niveles de riesgo extremos, además de una sincronización avanzada en la nube.

Finalmente, el diseño de la arquitectura interna permitirá en un futuro adaptar el sensor para medir también la glucosa o el nivel de pH en la misma muestra, transformándolo en una plataforma integral de monitorización preventiva verdaderamente accesible para cualquier familia.