El problema de muchos 'trucos caseros' es que son repetidos hasta la saciedad sin que haya pruebas reales de que realmente funcionan; en muchos casos, solo vamos a perder el tiempo, pero en otros podemos cometer un serio error si seguimos cualquier vídeo viral a pies juntillas.
Un buen ejemplo es el clásico truco de meter tres pelotas de tenis o comprar las nuevas bolas para secadora que prometen reducir el tiempo de secado, ahorrar energía y dejar la ropa sin arrugas, que lleva años circulando por Internet.
De hecho, es una práctica que se ha extendido mucho más allá de los vídeos virales, y ya hay profesionales del sector que afirman que ya no hacen una colada sin meter tres pelotas en el tambor. Pero entonces, ¿cuál es la verdad?
El truco de la pelota de tenis
La teoría detrás de este truco es que meter al menos tres pelotas de tenis en la lavadora hace el lavado más eficiente porque hace que las prendas no se apelmacen durante el centrifugado; esto impide la formación de pliegues y arrugas.
Otra ventaja es que el fieltro de nailon que recubre las pelotas de tenis puede servir para atrapar pelos y pelusas.
En una secadora, los efectos son incluso mayores. Las pelotas van rebotando entre las prendas, generando espacio para que el aire caliente circule con mayor fluidez; gracias a esto, la duración del ciclo puede verse reducida en hasta un 25%, según afirma el fabricante Candy.
Esto tiene un efecto inmediato en la factura de la luz, ya que de esta manera la secadora no tiene que estar funcionando durante tanto tiempo; recordemos que el proceso de secado es uno de los que más consumen, así que una reducción del 25% debería ser notable.
Esto ha convencido a muchos profesionales del sector. Los propietarios de la tintorería especializada en prendas de lujo Jeeves New York han mostrado su preferencia por las pelotas de tenis frente a otras alternativas al ser más baratas y muy eficientes, especialmente para almohadas y prendas de pluma como chaquetas acolchadas.
La verdad detrás del mito
Recientemente, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) decidió poner el mito a prueba con una gran comparativa de un total de 14 marcas de bolas de secadora disponibles en el mercado, además de una pelota de tenis.
Para medir el rendimiento real, los técnicos usaron un modelo de secadora de 8 kg de capacidad en un ciclo estándar para algodón, y se realizaron pruebas tanto con la carga al 70% como a media carga.
Los resultados mostraron que la variación en el consumo eléctrico y la duración del programa fue imperceptible en todos los casos en comparación con ciclos de secado sin las pelotas.
Tanto con la secadora llena como a media carga, los técnicos no apreciaron diferencias, y tanto los resultados de tiempo como el gasto energético fueron similares a lo habitual. La última prueba, consistente en secar una almohada de pluma de pato, tampoco dio resultados.
Peor aún, durante las pruebas notaron que las pelotas empeoraban el movimiento de la ropa en el tambor en vez de favorecerlo como dice el mito; las bolas se enredaron rápidamente con la ropa y dejaron de moverse libremente.
Todo esto no significa que tengamos que dejar de meter pelotas en el tambor si hasta ahora nos ha funcionado; al fin y al cabo, los resultados no muestran diferencia alguna en el consumo, ni a mejor ni a peor, así que siempre es mejor guiarnos por nuestra experiencia.
De la misma manera, no pasa nada por probar a ver si funciona. Al fin y al cabo, es un truco muy barato, con tres simples pelotas de tenis; aunque primero debemos asegurarnos de que no destiñen y que están limpias antes de introducirlas.
También hay todo un mercado dedicado a las pelotas para secadoras, con un gran rango de precios que pueden alcanzar los 24 euros en algunos casos.
