La formación de hielo en el congelador es uno de los problemas clásicos de este electrodoméstico, y por eso nació la tecnología No Frost; sin embargo, muchos usuarios creen que eso significa que nunca se va a formar hielo, en ninguna circunstancia, y eso no es cierto.
La tecnología No Frost incluida en muchos congeladores y frigoríficos vendidos en España funciona reduciendo la humedad del interior al mínimo posible, haciendo que el aire frío circule de manera constante.
Sin embargo, esa humedad no se elimina ni desaparece, sólo cambia de sitio. En realidad, los congeladores No Frost siguen produciendo escarcha, es sólo que no es visible ni se pega a las paredes de plástico.
Detrás de los paneles, existe una zona oculta donde se va depositando la escarcha producida por la humedad del aire; la tecnología consiste en concentrar esa humedad en una localización para que pueda ser eliminada fácilmente.
Una vez en esa zona, el propio aparato derrite la escarcha de manera periódica, evacuando el agua resultante al exterior; un agua que, de otra forma, estaría en el interior. No es ningún milagro, sólo una manera inteligente de mover el agua.
Pero entonces, ¿por qué es posible que se forme escarcha en el interior del congelador incluso teniendo No Frost? Recientemente, uno de los mayores fabricantes del sector, Balay, ha explicado los posibles motivos.
Para empezar, No Frost tiene sus límites. El sistema es capaz de eliminar la acumulación puntual de humedad que se produce de manera natural cuando abrimos la puerta del congelador para coger algo; pero más allá de eso, se ve superado.
Por eso, una de las causas más comunes se encuentra en la propia puerta. Si la goma o la junta de sellado está sucia, deformada o gastada, el aire caliente y húmedo de la cocina va a entrar de forma constante.
Esto provoca que el congelador se fuerce en reducir la temperatura, lo que inevitablemente va a formar hielo y escarcha antes de que el sistema automático saque la humedad a tiempo.
Otro gran sospechoso es el orificio de evacuación. Como hemos explicado antes, el sistema No Frost reúne el hielo en una zona y cada cierto tiempo la deshiela para poder evacuar el agua; pero si el desagüe se obstruye, ya sea por suciedad o porque se ha formado un tapón de hielo, el agua derretida no encuentra salida y vuelve a congelarse.
Otros motivos menores pero que también pueden influir en la formación de hielo son que la comida que hemos metido esté obstruyendo las rejillas de aire internas; así que no se forma la corriente de aire frío que elimina la humedad.
Por lo tanto, a diferencia de otros congeladores, si tenemos un modelo No Frost no es recomendable llenarlo al máximo, o al menos, asegurarnos de que esas rejillas no están cubiertas.
También deberíamos seguir los consejos habituales con los congeladores, como por ejemplo, no meter comida que aún esté caliente y que va a producir vapor que se congelará formando escarcha.
Y como todas las cosas, la tecnología No Frost también se puede romper. Las resistencias, el sensor de temperatura y otros componentes pueden fallar, afectando al ciclo. Si lo hemos intentado todo y aún así se sigue formando escarcha, puede que sea una avería, y en ese caso, Balay recomienda contactar con el servicio técnico y no intentar arreglarlo por nuestra cuenta.
