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Las estaciones depuradoras convencionales se enfrentan a un desafío invisible pero crítico en la gestión global del agua: la incapacidad de retener por completo contaminantes complejos que acaban regresando al medio ambiente.

Elementos como los microplásticos, restos de compuestos farmacéuticos, plaguicidas y bacterias resistentes a los antibióticos logran eludir los filtros actuales.

Para erradicar esta amenaza, España ha puesto en marcha INNOCUA, un proyecto pionero que ya ensaya tecnologías de vanguardia en la estación depuradora (EDAR) de Paterna, en Valencia, con el objetivo de garantizar una reutilización totalmente segura de las aguas residuales urbanas e industriales.

Esta ambiciosa iniciativa nace con una clara vocación de liderazgo continental. La reciente Directiva Europea de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas (2024/3019) exigirá a las grandes instalaciones incorporar tratamientos cuaternarios.

Anticipándose a este estricto marco regulatorio, un consorcio coordinado por la empresa Labaqua ha comenzado a operar con agua real para validar soluciones que aseguren la máxima viabilidad técnica en las depuradoras del futuro.

Como señala María Gurrea, de Aigües de Paterna: "La posibilidad de validar estas tecnologías en un entorno real como la EDAR de Paterna es fundamental para comprobar su viabilidad. Desde Aigües de Paterna aportamos la perspectiva operativa y facilitamos la integración de estas soluciones en condiciones reales de funcionamiento".

El núcleo operativo del proyecto evalúa simultáneamente seis innovaciones tecnológicas.

Los investigadores del proyecto INNOCUA. INNOCUA Omicrono

A escala industrial, se monitoriza el rendimiento de sistemas probados como la ozonización y la radiación ultravioleta.

Sin embargo, el gran avance se produce a escala piloto, donde se investigan métodos altamente especializados: la adsorción en carbón activado, la ultrafiltración, la fotocatálisis y el uso de nanopartículas de hierro encapsuladas en carbono.

Respecto a esta última innovación, Jorge García, representante de Calpech, explica que estas partículas "representan una solución innovadora con gran potencial para la eliminación de contaminantes complejos. Su aplicación en este proyecto permite explorar nuevas vías para mejorar la eficacia de los tratamientos avanzados".

El éxito de la investigación depende de la hiperespecialización de cada socio. El Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) desarrolla patrones de microplásticos y aplica fotocatálisis.

Juan Francisco Ferrer, investigador líder del Laboratorio de Microplásticos de AIMPLAS, destaca que "nuestro trabajo se centra en el desarrollo de soluciones basadas en fotocatálisis y en la generación de patrones de microplásticos que permitan evaluar con precisión la eficacia de los tratamientos. Esto es clave para avanzar en tecnologías capaces de eliminar contaminantes que hasta ahora resultaban muy difíciles de tratar".

Por su parte, Nuria Martí, de la Universitat de València (grupo CALAGUA), enfatiza el valor del filtrado: "La ultrafiltración es una de las tecnologías clave para mejorar la calidad del agua regenerada. En el proyecto trabajamos en su optimización para maximizar la eliminación de contaminantes, garantizando al mismo tiempo la eficiencia del proceso".

Más allá de la ingeniería, INNOCUA adopta el enfoque "One Health", asumiendo la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental.

Tal y como detalla Clara Díaz García, de Labaqua: "Se emplean técnicas avanzadas de análisis genético, como la metagenómica, que permiten comprender mejor los riesgos asociados a la resistencia antimicrobiana y desarrollar estrategias más eficaces para su control en el ciclo del agua".

Sostenibilidad económica

La validación técnica debe ir acompañada de realismo financiero. Para ello, el grupo CALAGUA de la Universitat Politècnica de València desarrolla análisis de ciclo de costes (ACC) y de ciclo de vida (ACV).

Joaquín Serralta, investigador de este equipo, apunta que estas herramientas "permitirán cuantificar tanto la inversión necesaria como la huella de carbono asociada a su implantación a gran escala".

Con la financiación del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) y los fondos europeos FEDER, este consorcio consolida un modelo seguro y sostenible que posiciona a España en la vanguardia medioambiental de Europa.