El problema de los excedentes producidos por las energías renovables en los momentos más beneficiosos (como varios días de sol y viento) tiene una solución: mover esa energía a zonas más necesitadas.
Ahora, España y Francia han dado un importante paso en su integración energética que permitirá precisamente eso, con el inicio del tendido de un cable submarino que unirá ambos países a través del Golfo de Bizkaia.
La operación se ha puesto en marcha desde la localidad vizcaína de Lemoiz, desde donde el buque especializado NKT Victoria ha iniciado el despliegue de los primeros 65 kilómetros de cable que pueden ser claves para el mapa energético europeo.
Nuevo enlace entre España y Francia
La compañía danesa NKT está ejecutando esta primera fase de tendido en la costa vasca con el buque cablero Victoria, con 140 metros de eslora y capacidad para desplazar 11.000 toneladas de material.
El Victoria ya está trabajando para depositar el cable a profundidades de hasta 140 metros, una tarea que ha requerido mucho más que eso; antes, ha sido necesario realizar cuatro perforaciones subterráneas de más de 1 kilómetro de longitud, con el objetivo de no alterar la superficie de los acantilados de Lemoiz.
Estos túneles salen al lecho marino a aproximadamente 500 metros de la costa, y a partir de ahí los cables se podrán tender hasta la estación conversora en Gatika, a 13 kilómetros de distancia.
En total, la obra alcanzará unos 400 kilómetros de trazado entre las estaciones conversoras de Gatika y Cubnezais, cerca de Burdeos. De este recorrido, 276 kilómetros discurrirán por el fondo marino.
El buque NKT Victoria
La ruta incluye un desvío subterráneo de 27 kilómetros por tierra firme en el lado francés, necesaria para rodear el cañón submarino de Capbreton, antes de regresar al mar. Cuando esté terminado, el enlace estará compuesto de cuatro cables submarinos en corriente continua además de cables de fibra óptica destinados a la gestión del sistema.
Esta fase de 65 kilómetros es la primera de las que se llevarán a cabo hasta el próximo verano de 2027, con el objetivo de iniciar el servicio a partir del año 2028. En ese momento, duplicará la capacidad de intercambio entre España y Francia, que pasará de los 2.800 megavatios actuales a 5.000 megavatios.
Esta ampliación traerá importantes consecuencias positivas para el sistema eléctrico español. España es un gran productor de energía renovable, en particular energía solar fotovoltaica durante las horas centrales del día, pero la conexión limitada con el resto de Europa provoca que, en ocasiones, esa electricidad excedente no se pueda aprovechar.
Con este enlace, el país podrá vender esos sobrantes de energía solar a los vecinos europeos, en lugar de reducir la producción de los parques solares; de esta manera, España da un importante paso para ser una de las principales productoras y exportadoras de energía solar.
Al mismo tiempo, también se están haciendo inversiones importantes para almacenar la energía excedente, con enormes sistemas de baterías que permitirán seguir ofreciendo servicio incluso de noche o con una mala meteorología.
