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En las últimas semanas se ha vuelto viral uno de esos trucos de cocina que parecen tener mucho sentido, pero que pueden tener consecuencias desastrosas si no lo hacemos bien; hablamos del truco de cubrir las baldas del frigorífico de papel de aluminio.

Los vídeos publicados en redes sociales como TikTok explican que este truco va a facilitar enormemente la limpieza de la nevera, ya que el aluminio va a retener posibles derrames de botellas y otros recipientes.

Es un truco muy sencillo. Lo único que tenemos que hacer es recortar láminas de papel de aluminio y colocarlas sobre las baldas del frigorífico, asegurándonos de que se mantiene lo más plano y pegado al cristal como sea posible.

De esta manera, creamos una barrera protectora frente a las manchas y líquidos, ya que lo único que tenemos que hacer es retirar la lámina sucia y colocar una nueva en cuestión de segundos, sin necesidad de fregar la balda.

Además, algunos de estos vídeos mantienen que el papel de aluminio va a ayudar a refrigerar el interior, ya que por las propiedades térmicas del metal, este va a mantener mejor el frío y lo va a repartir por toda la superficie, actuando como un conductor térmico.

Algunos usuarios incluso afirman que han usado papel de aluminio en el congelador, lo que evita que la escarcha se pegue a las paredes de plástico y permite la limpieza sencilla, ya que sólo hay que desconectar el aparato, esperar un poco, y retirar la lámina.

La realidad, como suele ser lo habitual, es algo más complicada, lo que ha llevado a los expertos y a los propios fabricantes a publicar advertencias sobre este aparente truco milagroso.

¿Es real el truco del aluminio?

El problema principal llega si colocamos el papel de aluminio de manera incorrecta, tapando las rejillas de ventilación situadas en el interior del frigorífico. Si no tenemos especial cuidado en que la lámina se quede pegada al cristal, puede que termine afectando al flujo de aire, que es vital para que el frigorífico funcione correctamente.

Incluso no hace falta tapar una rejilla para que afecte al flujo de aire. Por ejemplo, si forramos la rejilla de las bebidas completamente, vamos a tapar casi completamente esa zona, y cualquier balda que esté debajo va a recibir menos aire frío (ya que el aire frío tiende a bajar y el caliente, a subir).

Si cometemos esos errores, el sensor de temperatura va a detectar que el interior está más caliente de lo debido, y como consecuencia, el compresor va a trabajar más y durante más tiempo para alcanzar la temperatura configurada. A efectos prácticos, eso se traduce en un aumento del consumo energético del frigorífico.

Eso ha llevado a algunas marcas a empezar a advertir a sus usuarios. GE Appliances ha sido de las primeras, publicando una recomendación explícita advirtiendo contra el uso de cualquier tipo de revestimiento en las baldas.

De la misma manera, el aluminio puede convertirse en un problema de salud si entra en contacto con alimentos crudos o que no están protegidos con plástico o un envase.

Por lo tanto, si vamos a cubrir las baldas del frigorífico de aluminio para ahorrar tiempo en limpiar, debemos asegurarnos de cortar la medida exacta del cristal y asegurarlo de alguna forma (como una tira adhesiva), fijándonos de que no sobresale ni está cerca de una salida de aire frío.

Otra alternativa es usar alfombrillas de silicona o protectores plásticos especialmente diseñados para frigoríficos.