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Dejar un microondas averiado en la acera, abandonar una lavadora en la esquina o intentar meter una tostadora en el contenedor amarillo se ha convertido en una práctica con graves consecuencias económicas.

Centenares de municipios españoles han decidido poner fin al vertido incontrolado de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, adaptando sus ordenanzas de limpieza a la estricta legislación estatal.

Tirar un dispositivo a la calle sin cita previa con los servicios municipales ya no sale gratis y acarrea duras sanciones económicas.

El sustento jurídico de este despliegue sancionador radica en la Ley 7/2022 de residuos y en el Real Decreto 110/2015, normativas que tipifican los abandonos en distintos niveles de gravedad.

Una infracción leve, como depositar una batidora fuera de horario, contempla sanciones de hasta 2.000 euros, aunque la multa municipal habitual oscila entre los 300 euros y los 900 euros.

Por su parte, el abandono de grandes electrodomésticos se considera infracción grave y dispara la penalización desde los 2.001 euros hasta los 100.000 euros.

En grandes capitales como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, dejar un enser en la vía pública parte de un mínimo de 600 a 900 euros, pudiendo escalar a varios miles de euros si el aparato contiene sustancias refrigerantes contaminantes, como ocurre con las neveras o aparatos de aire acondicionado.

Una lavadora. EE

La dureza de estas multas responde a la alta toxicidad de los equipos tecnológicos. Legalmente, un electrodoméstico obsoleto nunca se considera basura común, sino un residuo peligroso que exige trazabilidad estricta.

Sus circuitos y componentes esconden aceites, gases refrigerantes, metales pesados como plomo o mercurio, y plásticos ignífugos.

Para identificar a los infractores y aplicar estas sanciones de más de 900 euros, los consistorios están utilizando patrullas de paisano de la Policía Local, cámaras de videovigilancia en los puntos negros e incluso inspecciones exhaustivas de los números de serie para rastrear al propietario original.

Afortunadamente, la ley que castiga estas infracciones también garantiza alternativas totalmente legales y gratuitas para el ciudadano.

La opción más cómoda es el servicio municipal de recogida de enseres, disponible en la práctica totalidad de poblaciones de más de 5.000 habitantes.

Basta con realizar una llamada telefónica o usar la aplicación de tu ayuntamiento para acordar un día y una franja horaria en la que depositar el electrodoméstico en el portal sin riesgo de recibir una multa.

Asimismo, los particulares pueden trasladar sus equipos directamente a la red de Puntos Limpios fijos o móviles de su localidad.

Por último, el sector comercial asume obligaciones directas que facilitan el reciclaje sin coste. La legislación impone el principio del 1 por 1, obligando a cualquier tienda física u online a retirar tu electrodoméstico antiguo de forma gratuita al entregarte el nuevo en casa.

A esto se suma la norma del 1 por 0 para pequeños dispositivos: los comercios con más de 400 metros cuadrados deben recoger aparatos de menos de 25 centímetros, como un teléfono o una tostadora, de manera 100% gratuita y sin necesidad de realizar ninguna compra.