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Las infraestructuras agrícolas del siglo pasado que jalonan el entorno rural peninsular están a punto de experimentar una segunda vida estratégica.

Tras décadas en desuso, la región transfronteriza de EUROACE —que abarca Extremadura, el Alentejo y el Centro de Portugal— ha puesto en marcha una iniciativa pionera para revalorizar su patrimonio arquitectónico.

La propuesta, conocida como THESILO, busca transformar más de un millar de antiguos depósitos de cereal en gigantescos centros de almacenamiento de energía limpia.

Liderado por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE) junto a un consorcio tecnológico hispanoluso, el proyecto THESILO cuenta con una inversión de 1,5 millones de euros financiada al 75 % por fondos europeos FEDER.

La iniciativa contempla intervenir sobre 1.050 silos de hormigón erigidos en los años cincuenta, cuyas sólidas estructuras y ubicaciones estratégicas permiten reacondicionarlos como acumuladores térmicos sin necesidad de levantar nuevas plantas desde cero.

El sistema se apoya en la tecnología Power-to-Heat, que emplea resistencias eléctricas para transformar los excedentes de energía solar y eólica en calor de alta temperatura. Esta energía térmica se conserva en el interior del silo mediante materiales reciclados, áridos y subproductos industriales.

Para validar el modelo en condiciones reales de funcionamiento, el municipio cacereño de Torremocha ha cedido su propio silo municipal para acoger el primer piloto experimental de la red.

El plan de ejecución, que se extenderá hasta finales de 2028, se estructura en cuatro fases operativas que van desde la evaluación digital del estado de las estructuras hasta la optimización de los fluidos caloportadores. Finalmente, se analizará el encaje regulatorio para escalar este formato a otras regiones europeas.

Como destacó la Junta de Extremadura durante la presentación del piloto, este despliegue busca transferir directamente el conocimiento científico a la sociedad para generar un impacto socioeconómico inmediato.

El secretario general de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Junta de Extremadura, Javier de Francisco Morcillo Europa Press

La energía recuperada en forma de calor acumulado ofrecerá múltiples aplicaciones prácticas para el desarrollo del entorno rural. El sistema liberará esta inercia térmica para abastecer de agua caliente, calefacción o vapor de baja y media temperatura a la industria agroalimentaria local, explotaciones ganaderas y redes de climatización municipal.

De este modo, una solución sostenible permite cubrir necesidades energéticas reales de proximidad reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.

Además de dinamizar la economía de la España vaciada y del interior portugués, la iniciativa aporta un mecanismo eficaz para mitigar la marcada intermitencia de las fuentes fotovoltaica y eólica.

Al almacenar la electricidad que, por otra parte, se perdería por falta de capacidad en las redes de distribución durante las horas pico de producción, el modelo garantiza una integración más eficiente y estable de los recursos limpios en la matriz energética ibérica.

Con esta apuesta conjunta por la economía circular y la innovación técnica, España y Portugal se posicionan a la vanguardia europea en el reaprovechamiento de patrimonio industrial obsoleto.

La conversión de antiguos gigantes de hormigón en baterías térmicas no solo protege el paisaje tradicional, sino que demuestra cómo las estructuras agrícolas del pasado pueden convertirse en la piedra angular del suministro renovable del futuro.