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Las altas temperaturas del verano traen consigo el habitual dilema nocturno en muchos hogares de España: cómo refrescar la habitación sin arruinar la economía doméstica.

Ante el asfixiante calor estival, la reacción más común es encender el aire acondicionado al mínimo buscando un frío rápido.

Sin embargo, un experto en ahorro energético avisa de las consecuencias económicas que esconde este extendido hábito.

El error de los 18 grados

El principal fallo que cometen los usuarios, según explica un experto de Pulso Solar a través de la cuenta de TikTok (@pulsosolarrenovables), es exigirle a la máquina un esfuerzo prolongado e innecesario que se traduce en derroche energético.

"Al ponerlo a 18 grados, el aire acondicionado tarda mucho en alcanzar la temperatura y pasa más tiempo funcionando a máxima potencia", detalla en su vídeo.

Esta exigencia extrema impide que el aparato logre estabilizar el ambiente de la habitación.

Por este motivo, el especialista subraya la importancia de regular correctamente el termostato, ya que "el consumo real suele ser bastante mayor que si lo utilizas a 24 grados".

Para ilustrar el impacto de una mala configuración, el experto desgrana las cifras exactas del gasto eléctrico durante la madrugada.

"Si duermes con el aire encendido a 18 grados toda la noche, ¿sabes cuánto dinero estás gastando?", lanza como reflexión inicial, para luego detallar que "un aire acondicionado suele consumir alrededor de 1.000 W cuando está funcionando".

Siguiendo sus cálculos, si tenemos el aparato "encendido durante ocho horas ininterrumpidas mientras dormimos, se generan 8.000 W de consumo total, lo que equivale a 8 kilovatios hora (kWh)".

A partir de ahí, la traducción al bolsillo es muy reveladora.

El experto señala que si el precio de la luz está a unos 15 céntimos el kilovatio hora, la operación matemática resultante "implica un gasto de 1,20 euros por cada noche".

Siguiendo esta misma regla, si la máquina se utiliza de la misma forma todas las noches durante un mes entero, el usuario acabará pagando "36 euros adicionales en su factura".

A simple vista, un poco más de un euro al día puede parecer asumible, pero esa cifra corresponde única y exclusivamente a las horas de sueño, sin contar el uso diurno para combatir el calor de la tarde ni el gasto habitual del resto de electrodomésticos de la casa.

Regular de forma correcta la temperatura es el primer paso indispensable para lograr un verdadero ahorro de energía en la época estival.

Evitar esos temidos 18 grados aliviará el trabajo del compresor y, sobre todo, protegerá el presupuesto familiar.

No obstante, para quienes buscan despreocuparse por completo de la factura eléctrica en verano, desde Pulso Solar apuntan a una alternativa a largo plazo.

La instalación de placas solares permite cubrir gran parte de esta fuerte demanda de climatización utilizando energía limpia.