Como hemos comentado en varias ocasiones, el frigorífico es, con diferencia, uno de los electrodomésticos que más electricidad consume en cualquier vivienda. Está encendido los 365 días del año, así que cualquier gesto que reduzca su esfuerzo se nota en el recibo.
Uno de esos gestos, tan sencillo como olvidado, es descongelar los alimentos dentro del propio frigorífico. Sacar la carne o el pescado del congelador y dejarlos en la nevera, en lugar de ponerlos sobre la encimera, tiene un efecto directo en el consumo eléctrico.
La explicación es puramente térmica. Un alimento congelado está a varios grados bajo cero, y cuando lo introducimos en el frigorífico, ese frío residual ayuda a mantener la temperatura interior sin que el motor tenga que esforzarse tanto.
Así lo explican también los fabricantes de electrodomésticos. Desde el servicio técnico de Balay recuerdan que aprovechar el frío de los alimentos congelados ayuda al frigorífico a alcanzar la temperatura seleccionada con menos trabajo del compresor.
Samsung recoge la misma recomendación entre sus consejos de eficiencia energética para frigoríficos. La marca surcoreana señala que dejar descongelar los alimentos dentro del frigorífico permite aprovechar las bajas temperaturas del producto congelado para enfriar el resto del contenido.
Igual de importante es lo que no se debe hacer. Introducir comida caliente en el frigorífico provoca el efecto contrario al deseado.
Balay advierte de que meter alimentos calientes eleva la temperatura interior de golpe, y eso obliga al aparato a trabajar más para recuperar el nivel adecuado. Por eso conviene esperar a que la comida esté a temperatura ambiente antes de guardarla.
Por otra parte, un aumento de temperatura lento y progresivo durante la descongelación resulta menos agresivo para las propiedades del producto que un cambio brusco a temperatura ambiente.
Más allá de la descongelación, existen otros factores que influyen en el gasto eléctrico del frigorífico. La temperatura de referencia se sitúa entre los 4 y los 6 grados para la nevera, y en los 18 grados bajo cero para el congelador, según coinciden Balay y varios fabricantes.
Friomóvil añade un dato curioso sobre el llenado del aparato. Su equipo asegura que un congelador lleno es energéticamente más eficiente que uno a medio llenar, porque los alimentos retienen el frío mejor que el aire, y sugiere completar los huecos vacíos con bolsas de hielo si hace falta.
La ubicación también importa, y no es un detalle menor. Samsung recomienda instalar el frigorífico en un lugar fresco y seco, alejado de fuentes de calor directo y de la luz solar, además de dejar espacio suficiente alrededor para que la ventilación funcione correctamente.
