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Diseñar la distribución de la cocina a veces choca frontalmente con la eficiencia energética. Ubicar el frigorífico justo al lado del horno, cerca de un radiador o expuesto a la luz solar directa puede parecer una simple decisión estética o de falta de espacio, pero es un error que encarece silenciosamente tu factura de la luz.

Al estar cerca de una fuente de calor, el compresor del electrodoméstico se ve obligado a trabajar el doble y de forma continua para lograr mantener su temperatura interior.

Sin embargo, este no es el único mal hábito que dispara nuestro consumo diario.

Para frenar este derroche, los expertos de Haier han analizado las rutinas cotidianas en los hogares, identificando los fallos más comunes que sabotean nuestra economía doméstica y mostrando cómo un buen uso puede revertirlos sin renunciar al confort.

Además de alejarlo de las fuentes de calor, hay otras costumbres que penalizan gravemente su eficiencia.

Un frigorífico Haier. Haier Omicrono

Como es el único aparato que no se apaga nunca, gestos tan inocentes como abrir la puerta repetidamente "solo para mirar" o introducir tuppers con comida aún caliente lo obligan a recuperar los grados perdidos una y otra vez.

Contar con frigoríficos eficientes que incluyan cajones de acceso directo es clave, ya que permiten sacar alimentos sin abrir la puerta principal, reduciendo la fuga de frío y bajando el consumo hasta un 30 %.

Por otro lado, poner la lavadora o el lavavajillas a media carga por pura impaciencia, o abusar de los programas intensivos por defecto, supone un despilfarro constante de agua y electricidad.

Los sistemas más avanzados de lavado hoy en día integran inteligencia artificial (IA) capaz de detectar el nivel de suciedad y el peso de la colada, utilizando estrictamente los recursos necesarios.

Asimismo, precalentar el horno durante demasiado tiempo o abrir la puerta cada pocos minutos para revisar si la receta ya está dorada equivale a encender la calefacción con las ventanas abiertas.

En la actualidad, las nuevas tecnologías de cocción ya permiten preparar muchos platos sin necesidad de precalentamiento previo, ahorrando energía a máxima potencia.

Tener aparatos de última generación y usarlos como hace veinte años es un error. Desaprovechar el potencial de aplicaciones móviles significa perder la oportunidad de programar los encendidos en las franjas horarias más baratas.

Por último, olvidar el mantenimiento básico cierra el círculo del mal gasto. Un filtro sucio o una junta de goma deteriorada son pequeñas cargas que obligan al motor a forzarse.

Un buen mantenimiento es el paso definitivo para darle un respiro a tu factura eléctrica.