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Una de las compras más populares durante este verano son los aires acondicionados portátiles, también conocidos como pingüinos, como una solución barata y práctica para enfriar una habitación o sala en la que no sea posible la instalación de un sistema de climatización convencional.

Sin embargo, los expertos siempre han estado en contra de este tipo de aparatos ya que, por lo general, no ofrecen un rendimiento ni de lejos tan bueno y sufren de problemas graves de diseño que afectan a su eficacia.

Por eso, cada vez más gente está buscando aires acondicionados portátiles de doble tubo, que son extremadamente populares en varios países del norte de Europa y en Estados Unidos pero que no han terminado de ganar tracción en España.

Recientemente, el experto en electrónica y youtuber Papayerix estuvo de invitado en el canal de Victric, y habló un poco de estos aparatos y de por qué pueden ser mejores para los consumidores, pese a que las marcas prefieran vender pingüinos de un solo tubo.

La explicación es muy sencilla: "Un tubo saca el aire caliente y el otro tubo mete aire de fuera para que no esté sacando el aire frío y calentando el de dentro".

Un gran problema con los aires acondicionados portátiles es que "lo que hacen es sacar el aire caliente, lo saca de la condensadora que está aquí dentro, pero al mismo tiempo genera una depresión y os mete aire caliente de fuera".

Para comprender por qué esto es importante, primero deberíamos comprender que en un sistema de aire acondicionado fijo o 'split', los componentes que generan calor y ruido, el compresor y la condensadora, se ubican fuera de la vivienda, por lo que solo recibimos el aire frío de la unidad interior.

En un equipo portátil, todos los componentes están integrados en el dispositivo. El ventilador toma el aire de la estancia para enfriarlo y mandarlo por la salida, pero también lo usa para enfriar el condensador; el aire caliente sale al exterior a través de una manguera instalada en la ventana.

Esto necesariamente genera una presión negativa dentro de la habitación, ya que estamos expulsando aire caliente sin introducir aire nuevo; así que esta presión negativa provoca que entre aire a través de rendijas de ventanas y puertas, reduciendo la temperatura y forzando al equipo a trabajar más.

La solución de los dos tubos, por lo tanto, tiene mucho sentido. El primer tubo se encarga de aspirar aire directamente desde el exterior de la vivienda para enfriar el circuito del condensador, mientras que el segundo tubo expulsa ese mismo aire, ya caliente, de vuelta a la calle.

Gracias a este doble flujo independiente, el aire que se ha enfriado queda dentro de la estancia. Con el paso de los minutos, la temperatura ambiente baja y el aire que el pingüino aspira ya está lo suficientemente frío como para que la máquina no tenga que trabajar mucho para alcanzar la temperatura deseada.

Como consecuencia, estos equipos consumen menos electricidad, ya que como bien sabemos, los sistemas de aire acondicionado trabajan más cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura ambiente y la objetivo.

Pese a estas ventajas, los sistemas de doble tubo no han tenido tanto éxito en España como los modelos simples, hasta el punto de que son difíciles de encontrar incluso en tiendas y cadenas especializadas.

La causa principal son los costes. Los equipos de doble tubo son más grandes y necesitan dos ventiladores internos independientes además de un aislamiento térmico adecuado para que el aire de la calle no caliente el de la estancia.

Cuando un consumidor español decide dar el paso de comprar un equipo portátil, por lo general está buscando una solución de bajo coste y de instalación inmediata y sencilla, ya que en primer lugar no se puede permitir un sistema convencional.

No obstante, la mayor eficiencia energética a largo plazo permite amortizar esta inversión inicial, por lo que no sería de extrañar que en el futuro los fabricantes y las tiendas apostaran más por esta solución.