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Las placas solares se han vuelto extremadamente populares en los hogares españoles, ya sea porque vienen instaladas por defecto en nuevas construcciones o especialmente, porque cada vez más usuarios están apostando por esta tecnología para ahorrar en la factura de la luz.

Hoy en día cualquier usuario puede transformar su tejado en una pequeña central eléctrica y reducir su dependencia de las grandes comercializadoras. Generar electricidad limpia tiene un coste aproximado de 0,02 euros (0,02 euros) por kilovatio hora, una cifra muy inferior a los precios habituales del mercado.

Además, esta decisión incrementa el valor de tasación de la propiedad entre un 4 % y un 8 %, convirtiendo la instalación en una de las inversiones más rentables con una vida útil garantizada de 25 a 30 años.

Afortunadamente, en España ya no existe un "impuesto al sol" ni nada parecido, y es absolutamente legal tener una de estas instalaciones en el hogar. Pero eso no significa que no haya reglas y normativas que deberíamos seguir si no queremos meternos en problemas.

El marco legal actual es muy favorable desde la aprobación del Real Decreto 244/2019, una normativa nacional que revolucionó el sector al eliminar las barreras burocráticas y económicas previas.

Esta ley introdujo el concepto de autoconsumo con excedentes, permitiendo a los usuarios verter a la red eléctrica la energía que sus paneles generan pero que no consumen en el hogar.

Para las instalaciones con una potencia igual o inferior a 15 kilovatios, el proceso es extremadamente sencillo porque no se requieren permisos de acceso y conexión con la compañía eléctrica.

El sistema funciona mediante un vatímetro que contabiliza la energía producida y la vertida, para que la comercializadora aplique una compensación económica directa en la factura mensual del usuario.

Cómo tener paneles solares en un piso

Cuando la vivienda forma parte de un bloque de pisos, la instalación de paneles solares requiere de un paso previo regulado por la Ley de Propiedad Horizontal.

Mucha gente asume de manera equivocada que vivir en una comunidad de vecinos impide el acceso a la energía solar. La realidad es muy diferente, puesto que la legislación permite el autoconsumo colectivo e individual utilizando las cubiertas comunes del edificio.

Tanto si queremos poner placas para nuestro propio consumo en nuestro balcón o incluso en el tejado comunitario, solo debemos notificarlo previamente a la comunidad, que no lo puede prohibir sin una causa técnica justificada.

Paneles solares. Unsplash Omicrono

Sin embargo, si esta es una instalación compartida entre varios pisos, se requiere el voto de al menos una tercera parte de los propietarios en la junta de vecinos, y los que voten en contra no pagarán la instalación ni se beneficiarán de ella.

Una vez aprobado este trámite, se puede proceder a la instalación técnica repartiendo la energía generada según los coeficientes acordados entre los vecinos participantes.

Sin embargo, no debemos olvidarnos del ayuntamiento. En la mayoría de los casos se ha eliminado la necesidad de pedir una licencia de obras tradicional, bastando una declaración responsable y abonar las tasas urbanísticas correspondientes. Pero esto es diferente si vivimos en un casco histórico protegido o en un edificio de interés cultural, que requiere de una autorización esencial previa.

Dependiendo del ayuntamiento, es posible obtener bonificaciones de hasta el 50 % en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles durante varios años y reducciones de hasta el 95 % en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras.

El último paso es el registro de la instalación, que permitirá acceder a la compensación por excedentes en nuestra factura de la luz. El certificado debe ser emitido por un instalador autorizado y la instalación, inscrita en el registro de autoconsumo de nuestra región.