Pese a que cada vez hay más electrodomésticos en los hogares españoles, estos han cambiado de hábito frente a las averías domésticas.
Cada vez más familias optan por llamar al técnico antes que ir directamente a la tienda a comprar un aparato nuevo. En parte es por el incremento de precios de los mismos, y en parte por no ver grandes mejoras entre modelos antiguos y nuevos.
Los datos confirman esta tendencia con contundencia. Según ProntoPro, las solicitudes de reparación de electrodomésticos en España crecerán un 70% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
El auge no es puntual, sino que se viene consolidando desde hace meses. La propia plataforma señala que ha detectado un crecimiento constante de este tipo de contrataciones a lo largo del último año.
El aire acondicionado, la lavadora y las consolas encabezan la lista de los aparatos que más se llevan al taller. Sin embargo, hay servicios que han crecido todavía más deprisa, como la reparación de muebles, cuya demanda se ha cuadruplicado este año.
Los televisores y las impresoras también han vivido un repunte notable. Las peticiones para arreglar estos dos productos han aumentado alrededor de un 200% respecto al año pasado.
El calendario también influye en qué se repara y cuándo. En verano se disparan las peticiones de arreglo de aire acondicionado, mientras que a final de año crecen las reparaciones de televisores, lavavajillas y muebles.
Andalucía se ha convertido en la comunidad autónoma donde más se solicita este tipo de servicio. Dentro de esta región, provincias como Cádiz, Málaga y Sevilla concentran buena parte de las peticiones.
Otras zonas destacan por tipos concretos de avería. Madrid lidera en arreglos de muebles, Castellón en televisores y Asturias en reparación de consolas.
Lavadora.
El coste medio también varía mucho según el electrodoméstico. Arreglar una lavadora cuesta unos 200 euros de media, seguida del aire acondicionado con 190 euros y los muebles con 162 euros, mientras que las consolas y los televisores resultan algo más económicos de reparar.
Detrás de este cambio de comportamiento hay varios factores que se refuerzan entre sí. El encarecimiento de los electrodomésticos nuevos, la subida de los costes energéticos y una mayor sensibilidad ambiental empujan a muchas familias a alargar la vida de sus aparatos.
Este fenómeno se nota especialmente en las grandes ciudades. El ritmo de vida en los núcleos urbanos hace que los electrodomésticos se usen de forma más intensiva y sufran averías con mayor frecuencia.
El propio sector profesional lo confirma con sus cifras internas. Empresas como Rapitecnic han visto crecer la demanda de reparaciones casi un 10% en solo un año, en un mercado que en España factura ya más de 350 millones de euros. A este contexto se suma ahora un cambio legal de gran calado.
Desde el 31 de julio de 2026 es obligatoria en toda la Unión Europea la Directiva 2024/1799 sobre el derecho a reparar.
Esta norma obliga a los fabricantes a reparar averías en un plazo y a un precio razonables, incluso cuando ya ha expirado la garantía legal. Además, impide que se pongan trabas técnicas o contractuales que dificulten optar por el arreglo frente a la sustitución.
Los consumidores que elijan reparar también ganan otros derechos con esta normativa. Podrán solicitar un aparato de sustitución mientras dura el arreglo o elegir directamente una unidad reacondicionada como alternativa. Sin embargo, España todavía no ha completado la transposición de esta directiva a su legislación nacional.
El Gobierno incluyó estas medidas en el anteproyecto de la Ley de Consumo Sostenible, pero la norma definitiva sigue pendiente de aprobación.
Esta falta de desarrollo normativo genera cierta incertidumbre práctica para los usuarios. Mientras no exista una ley española que concrete las obligaciones, reclamar una reparación fuera de garantía basándose solo en la directiva europea resulta más complicado.
Para quienes tengan dudas sobre cómo actuar, los expertos recomiendan acudir a organizaciones de consumidores. Asociaciones como la OCU o Facua pueden orientar sobre el estado de la transposición y sobre cómo presentar una reclamación si un fabricante se niega a reparar un producto.
Todo apunta, en definitiva, a que reparar antes que tirar ha dejado de ser una excepción. Se ha convertido en una opción cada vez más asentada entre los hogares españoles, respaldada ahora también por la nueva legislación europea.
