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Millones de familias españolas ya han recibido las facturas de la luz de los primeros meses del verano, y han llegado a la misma conclusión: están gastando demasiado, y tienen que encontrar una manera de reducir el consumo.

Sin embargo, debemos darnos cuenta de que en el pánico, podemos tomar algunas decisiones contraproducentes. Como por ejemplo, apagar el aire acondicionado cuando no lo estamos usando o cuando no sea tan necesario, para que no consuma electricidad.

Pero esa es una trampa en la que es fácil caer. Los profesionales del sector son tajantes y advierten de que esta práctica de hecho puede aumentar el gasto energético, además de forzar más los componentes del equipo.

El último ejemplo lo tenemos en el técnico Ronald Rondón de Electrodomésticos Hermanos Pérez, que en su último vídeo en TikTok y YouTube recomienda: "No apagues el aire acondicionado, no estás ahorrando nada en electricidad".

De hecho, es todo lo contrario, vamos a hacer que la tarifa suba, y la explicación es muy sencilla y tiene que ver con la manera en la que funciona un aire acondicionado.

"El componente más importante de un aire acondicionado es el compresor. Eso gasta mucha electricidad. Cada vez que encendemos el compresor o el aire acondicionado tira mucha electricidad porque lo encendemos al 100%", detalla Rondón.

El problema radica en que la mayoría de la gente no comprende cómo funciona la tecnología inverter usada en la práctica totalidad de modelos comercializados por marcas como Mitsubishi, Daikin o Midea.

Los sistemas antiguos sí que funcionaban mediante un esquema de encendido y apagado total para regular la temperatura; pero la tecnología inverter permite regular dinámicamente la velocidad del compresor para ajustarse a las necesidades en cada momento.

Cuando un sistema de aire acondicionado con inverter alcanza la temperatura fijada por el usuario, reduce su consumo a valores mínimos, situándose aproximadamente entre un 10% y un 30%, porque es todo lo que necesita para mantener esa temperatura estable.

Qué pasa si apagamos el aire

Si el usuario entonces interrumpe el funcionamiento apagando el sistema, la estancia vuelve a calentarse de manera paulatina, hasta que llega un punto en el que no aguantamos más y volvemos a encender el aire.

En ese momento, el dispositivo detecta un gran desnivel entre la temperatura seleccionada y la temperatura ambiente, así que arranca el compresor a su máxima potencia, generando un alto pico de consumo eléctrico.

Al encender el aire al 100%, estamos anulando cualquier ahorro que podríamos haber obtenido al apagarlo previamente, y las pruebas técnicas confirman que eso es lo que está ocurriendo.

Mantener un compresor funcionando en su régimen mínimo supone un gasto continuo inferior a 200 vatios en un equipo convencional de 3.000 frigorías. En contraste, hacer tres o cuatro arranques al máximo a lo largo de la jornada puede triplicar el consumo energético total del día, incluso si solo tiene que recuperar una diferencia de entre 3 y 5 grados.

Otros expertos, como el electricista e instalador Carlos Llull, ya han advertido que poner el aire acondicionado durante muchas horas realmente no consume tanto como apagarlo y encenderlo.

Un buen ejemplo que pone es que si ponemos el aire durante las ocho horas de descanso durante la noche, podemos gastar apenas 1 euro en electricidad porque no está trabajando ni de lejos al 100% para mantener la temperatura deseada.