El día ha terminado, vamos a acostarnos, pero antes de nada, nos aseguramos de enchufar nuestro smartphone para que tenga la batería llena cuando nos despertemos y podamos empezar a usarlo. Es algo que hacen millones de españoles, pero ¿es malo para el móvil?
Hay muchas leyendas urbanas y mitos que pueden habernos convencido de no recargar el móvil por la noche; por ejemplo, hay quien dice que la batería puede explotar si la dejamos conectada a la red eléctrica demasiado tiempo.
La respuesta corta es que el móvil no va a explotar por recargarlo de noche, incluso si llega al 100% de la capacidad mientras dormimos. La respuesta larga es algo más complicada, ya que debemos tener en cuenta ciertos aspectos de las baterías modernas para conseguir que dure más.
En palabras del analista Dario D'Elia, "se puede dejar el smartphone cargando toda la noche siempre que se conozcan ciertos límites". No es que la batería vaya a explotar por recibir corriente 8 horas seguidas, sino que podemos provocar un envejecimiento prematuro.
Cuando una batería alcanza el 100% de su capacidad, los componentes químicos soportan una tensión interna elevada. Si el terminal permanece conectado durante varias horas seguidas en ese nivel máximo, el estrés del voltaje degrada los materiales de los electrodos a un ritmo superior al habitual.
Esta degradación es algo intrínseco de las baterías de ion de litio, y no es algo que se pueda evitar completamente; tarde o temprano, tendremos que cambiar la batería de nuestro móvil, pero nos conviene que sea tarde, evidentemente, y para ello debemos mantener el dispositivo en las mejores condiciones.
Sobre esto, la Battery University realizó un estudio recientemente en el que los investigadores midieron exactamente la pérdida de capacidad de una batería después de recargarla a diferentes niveles.
Según los resultados y las estimaciones, una batería cargada al 100% a una temperatura ambiente de 25 ºC pierde una capacidad del 20% después de sólo un año; en otras palabras, deberíamos evitar tener siempre el móvil recargado al máximo.
Por contexto, si el mismo dispositivo se conserva con un nivel de carga constante del 40%, la degradación en 12 meses cae hasta sólo el 4%, por lo que durará muchos más años sin tener que ser cambiada.
Evidentemente, no podemos tener siempre la batería tan baja, especialmente porque entonces el móvil no nos duraría todo el día y estaríamos en una tensión constante porque se nos vaya a apagar.
Hasta cuándo cargar el teléfono
Por eso, es importante encontrar el punto medio entre usabilidad y durabilidad de la batería, y afortunadamente, sabemos muy bien cuál es: aproximadamente el 80% de carga.
En las pruebas de carga completa, una batería convencional de smartphone ofrece entre 300 y 500 ciclos de carga y descarga; esto es, una batería se carga al 100% y se descarga hasta el 0%.
En cambio, cuando los investigadores detuvieron la carga al 81% obtuvieron entre 600 y 1.000 ciclos de carga y descarga, exactamente el doble.
Por lo tanto, lo recomendable es no cargar la batería más del 80% si vamos a dejar el dispositivo conectado; afortunadamente, los sistemas operativos modernos ya incluyen una manera sencilla de conseguir esto.
En Android, la opción para proteger la batería y que no cargue más del 80% se encuentra en Ajustes; la localización exacta depende del fabricante, pero por lo general se encuentra en la sección "Batería" o "Mantenimiento del dispositivo", y el nombre de la función suele ser "Carga inteligente" o "Protección de la batería".
Opción para limitar la carga de un iPhone
En iPhone, podemos entrar en Ajustes y en Batería, donde encontraremos la sección "Carga" y donde podremos limitarla al 80%. También contamos con la opción "Carga optimizada" que automáticamente limitará la carga al 80% y esperará a recargar la batería al 100% hasta que se acerque la hora en la que nos solemos despertar.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la temperatura. Los análisis confirman que cada incremento de 10 ºC duplica la velocidad de degradación de los componentes, así que debemos evitar meter el móvil bajo la almohada o dentro de una funda gruesa mientras que lo recargamos.
