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El infierno de los meses de verano no nos afecta únicamente a nosotros, sino también a nuestras mascotas y animales de compañía; y es importante no olvidarse de ellos cuando los dejamos solos en casa durante estos días.

Los expertos advierten que dejar a perros o gatos en casa por su cuenta mientras estamos ocupados en nuestra jornada laboral o si estamos disfrutando de nuestras vacaciones puede ser un error con consecuencias fatales.

Así lo ha explicado la veterinaria Alba Pérez, licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y responsable del centro Vetropía Veterinaria, en un vídeo publicado en la cuenta oficial del fabricante de aires acondicionados Haier.

Existe la creencia errónea de que las mascotas toleran las altas temperaturas de mejor manera que los seres humanos; lejos de eso, su mecanismo corporal de disipación del calor es considerablemente menos eficiente.

La temperatura corporal normal de un perro o un gato oscila entre los 37 y los 39 grados Celsius. La clave es que, a diferencia de las personas, estos animales carecen de capacidad de transpiración en toda la piel.

"Ellos no sudan como nosotros; solo tienen una pequeña cantidad de glándulas sudoríparas en las almohadillas y termorregulan principalmente mediante el jadeo", señala Pérez. Este método resulta insuficiente cuando el ambiente supera ciertos límites de humedad y temperatura.

Las cifras no mienten. En un espacio cerrado expuesto al calor, la temperatura corporal del animal puede alcanzar los 41 grados Celsius en apenas 10 minutos, lo que provoca una hipertermia extrema.

Si la cifra llega a los 42 grados Celsius, el riesgo de sufrir un fallo multiorgánico es inminente. Como advierte Pérez, "en España, el 57% de los animales que ingresan en un hospital por un golpe de calor no lo superan", por lo que recomienda usar la tecnología que ya tenemos en el hogar como una herramienta para preservar sus vidas.

En concreto, las nuevas funciones inteligentes que ya vienen incluidas en los equipos de climatización son especialmente útiles para mantener una temperatura segura en la vivienda sin que eso repercuta en un consumo energético desmedido.

Pérez destaca que los modelos actuales de fabricantes como Haier incluyen sistemas contra golpes de calor, que activan automáticamente la refrigeración si la temperatura ambiente supera un umbral preestablecido.

Esta tecnología resulta ideal para los momentos del día en los que el sol golpea directamente sobre nuestra fachada o ventanas y no hay nadie en casa para regular el aparato manualmente.

Para configurar adecuadamente la climatización cuando las mascotas permanecen solas, es recomendable programar el termostato en un rango de entre 22 y 24 grados Celsius.

Esta franja ofrece un confort adecuado tanto para animales jóvenes como para aquellos de edades avanzadas o pertenecientes a razas braquicéfalas, que cuentan con vías respiratorias más estrechas y mayor dificultad para refrigerar su cuerpo.

Sin embargo, también es importante evitar que el flujo directo de aire frío apunte hacia las zonas de descanso habituales del animal, como su cama, garantizando a su vez que las estancias dispongan de una ventilación adecuada que impida la acumulación excesiva de humedad.

En caso de que estos sistemas fallen o se produzca un corte de luz, es crucial saber identificar los primeros síntomas de un golpe de calor, como un jadeo excesivamente ruidoso y acelerado, acompañado de una salivación densa y el enrojecimiento de las mucosas. Posteriormente pueden darse episodios de vómitos, descoordinación motora o pérdida de conciencia.

Ante esta situación, Alba Pérez advierte que el enfriamiento del animal debe realizarse de forma gradual y nunca deberíamos meter a nuestra mascota en agua helada; en vez de eso, lo recomendable es aplicar paños de agua fresca en el abdomen, las axilas y las almohadillas y llevar al animal a un centro veterinario de manera inmediata.