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Cada verano miles de hogares instalan o revisan su aire acondicionado sin reparar en un detalle que puede condicionar todo su funcionamiento. Se trata de la distancia entre la unidad interior, el conocido split, y la unidad exterior donde está el compresor.

Ese dato aparece en la ficha técnica de cada equipo, pero rara vez se explica al comprador. Y sin embargo, según los técnicos del sector, es uno de los factores que más influye en el rendimiento real del aparato.

La guía técnica publicada por IDAE y ATECYR sobre la puesta en marcha de instalaciones según el RITE dedica un apartado completo a este asunto. En ella se detallan las distancias mínimas fijadas por el fabricante entre ambas unidades para cada tipo de equipo partido.

La explicación técnica tiene que ver con el propio ciclo del refrigerante. El gas necesita recorrer un tramo mínimo de tubería para completar su cambio de estado, de líquido a gaseoso, antes de volver al compresor.

Según detalla la empresa especializada Fricor en su guía técnica sobre distancias de instalación, es un error muy común intentar ahorrar tubería colocando el split justo detrás del motor exterior, en lo que se conoce como instalación espalda con espalda. Esa cercanía excesiva impide que el refrigerante cambie de estado correctamente y acelera el desgaste del compresor.

La misma fuente señala que la distancia mínima de tubería frigorífica recomendada suele situarse entre 1,5 y 3 metros. Por debajo de esa cifra, el sistema puede sufrir lo que en el sector se llama golpe de líquido, un fenómeno que daña el compresor con el paso del tiempo.

Pero el problema no es solo de mínimos. También existe una distancia máxima que ningún instalador debería superar sin consultar antes la ficha del fabricante.

Jimy Danelli, asesor de mantenimiento en aire acondicionado y refrigeración, lo explica en un análisis publicado en ACR Latinoamérica. Para Danelli, un equipo puede parecer que funciona con normalidad y, sin embargo, estar muy por debajo de sus valores de diseño en cuanto a eficiencia energética.

Esa pérdida de eficiencia tiene una traducción directa en la factura de la luz. Cuanto más se aleja la instalación de las distancias recomendadas por el fabricante, más tiene que esforzarse el compresor para mantener la temperatura deseada.

Un aire acondicionado. iStock Omicrono

Daikin, uno de los principales fabricantes del sector, insiste en esa idea. La marca advierte de que no respetar las instrucciones del fabricante puede provocar averías en los equipos y, en muchos casos, la pérdida de la garantía comercial.

No se trata de una advertencia menor. En la práctica implica que un error de instalación puede dejar al usuario sin garantía ante cualquier fallo posterior del compresor o del circuito de refrigerante.

A todo esto se suma un factor que muchas veces se pasa por alto durante la instalación, el desnivel entre las dos unidades. Cuando la unidad exterior se coloca en una azotea y la interior varias plantas más abajo, ese desnivel también tiene un límite marcado por el fabricante.

Superarlo sin ajustar la carga de refrigerante puede generar los mismos problemas de rendimiento que una distancia horizontal excesiva. Por eso los manuales técnicos suelen distinguir entre distancia total de la instalación y distancia vertical entre unidades.

La normativa española añade otra capa a este debate cuando la unidad exterior se instala en fachada. Como recoge el blog especializado del Grupo Sinelec sobre normativa de instalación en fachadas, existen distancias mínimas obligatorias respecto a ventanas y a la altura sobre la acera, pensadas para reducir el ruido y evitar molestias entre vecinos.

Ese marco legal convive con el técnico, y ambos deben respetarse a la vez. Un instalador que solo tenga en cuenta la normativa municipal, pero ignore la ficha del fabricante, puede acabar con un equipo legal pero ineficiente.

Los especialistas coinciden en un mismo consejo antes de cualquier instalación. Conviene medir el recorrido real de la tubería, comprobar el desnivel entre unidades y contrastar ambos datos con las especificaciones exactas del modelo elegido.

Ese paso previo, que apenas lleva unos minutos, puede marcar la diferencia entre un aire acondicionado silencioso y eficiente durante años, o un equipo que consume de más y envejece antes de tiempo.