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Mantener la vivienda a una temperatura confortable durante el verano o el invierno puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para el bolsillo de cualquier consumidor.

La razón de este gasto desorbitado en la factura de la luz no siempre responde a las tarifas del mercado eléctrico, sino a la propia tecnología con la que enfriamos las habitaciones: el aire acondicionado.

En relación con esta problemática, Isidoro Lesma, experto en climatización, se muestra rotundamente claro sobre la urgencia de renovar los equipos de climatización antiguos.

"Si tienes un aire viejo, tíralo a la basura. Estás perdiendo dinero. Debido al alto consumo que tienen los equipos antiguos, te está costando mucho dinero mantener tu casa caliente o fría a través de este tipo de equipos", señala en un vídeo en Instagram.

Conservar un aparato viejo con la idea de ahorrar en la compra de uno nuevo constituye un grave error financiero a medio y largo plazo.

Las instalaciones domésticas de hace años carecen de los sistemas de regulación y optimización actuales, lo que obliga al motor a trabajar a máxima potencia de forma ininterrumpida y encarece notablemente los recibos mensuales.

El salto diferencial respecto a los aparatos modernos reside principalmente en la eficiencia energética. Según detalla el propio especialista en climatización.

"Con los equipos más modernos con una eficiencia energética hasta A+++, puedes ahorrar mucho dinero debido a su bajo consumo. Una máquina antigua te puede estar consumiendo a la hora entre 1.200 kW y 1.500 kW para instalaciones domésticas", añade Lesma.

Frente a esa cifra desorbitada, las alternativas actuales marcan un punto de inflexión en el consumo doméstico.

Lesma destaca que "un equipo moderno muy fácilmente puede estar entre 300 y 400 vatios, casi tres veces menos de lo que te cuesta una máquina antigua".

Esta importante reducción supone un ahorro de casi el triple en el consumo energético, lo que permite amortizar la inversión inicial de compra en muy poco tiempo gracias al alivio directo en cada recibo de la luz.

Por todo ello, Lesma indica que si un sistema supera la década de uso o genera un gasto inasumible, la renovación tecnológica se consolida como la decisión más rentable.

Como concluye el propio experto en el vídeo en Instagram, "si estás pensando sustituir alguno de los equipos antiguos o instalar donde todavía no lo tienes", analizar las opciones de última generación te permitirá disfrutar de un confort óptimo mientras optimizas al máximo tu economía doméstica.