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El avance imparable de las olas de calor y el impacto de los grandes incendios forestales —que en zonas de la zona centro como Ávila o la Comunidad de Madrid han demostrado una virulencia destructiva inédita— exigen dar un salto cualitativo en la ingeniería de protección civil.

A esta amenaza ambiental se suma el peligro en entornos urbanos. Frente a las deficiencias operativas de los aparatos tradicionales, la industria busca alternativas más ágiles.

En este contexto emergen las bombas extintoras autónomas, unos dispositivos esféricos diseñados para neutralizar las llamas sin exponer la integridad física de quienes se encuentran en la zona de peligro.

Aunque el mercado se ha llenado de imitaciones en los últimos años, el desarrollo original pertenece a la firma tailandesa Elide Fire.

Su creador, Phanawatnan Kaimart, concibió el invento tras sobrevivir en 1997 al devastador incendio del hotel Royal Jomtien Resort, una tragedia alimentada por gas propano que se cobró la vida de casi una centena de personas.

Cómo se usa la bola extintora de incendios Elide Fire

Aquella experiencia impulsó la búsqueda de un mecanismo de contención inmediato que sortease el cuello de botella habitual: la falta de destreza y el pánico del ser humano ante la emergencia.

A diferencia de los extintores tradicionales (las voluminosas botellas de acero presurizado que dominan los pasillos de las empresas y edificios residenciales), esta esfera pesa apenas un kilo y medio.

El artefacto alberga en su interior fosfato monoamónico, un agente inhibidor que actúa sobre la química del fuego.

El proceso no requiere intervención humana: cuando la temperatura ambiental rebasa los 85 grados Celsius, un detonador térmico hace restallar la estructura en cuestión de segundos, distribuyendo el compuesto químico de forma envolvente y sofocando el foco inicial por saturación y desplazamiento del oxígeno.

Esta versatilidad permite instalar las unidades en emplazamientos críticos, desde armarios con cableado eléctrico e instalaciones industriales hasta el compartimento del motor en vehículos agrícolas.

De igual modo, su formato abre la puerta a usos de vanguardia, como la carga útil en drones para atajar conatos en áreas forestales de difícil acceso para las brigadas de bomberos.

Un experto de Elide Fire demostrando cómo se usan estos productos contra incendios Elide Fire Omicrono

No obstante, el recorrido comercial de esta propuesta no está exento de controversia. Los organismos reguladores de consumo en Estados Unidos han emitido alertas recelando de su uso comercial.

La administración estadounidense argumenta que las esferas carecen de manómetros, válvulas de alivio o sistemas mecánicos de seguridad, estándares exigidos por la normativa federal para los extintores de uso público.

Desde la compañía asiática replican que las autoridades norteamericanas aplican una regla obsoleta a una categoría tecnológica completamente nueva.

Elide Fire insiste en que su esfera no nace para sustituir las redes de extinción vigentes, sino para operar como una primera línea de defensa pasiva que amplíe los márgenes de seguridad en los primeros minutos del siniestro, una franja de tiempo determinante para evitar que una chispa termine derivando en una catástrofe sin control.